Verónica Aburto
02/03/2017 , 2:00 pm

Necesidad, “ingenuidad” o desconocimiento, caldo de cultivo para fraudes

Puebla, México.- A pesar de las múltiples advertencias y recomendaciones de instancias como Condusef y Profeco, la necesidad, “ingenuidad” o desconocimiento de prácticas sanas en materia económica  hace que los poblanos sigan cayendo en fraudes y estafas.

En esta ocasión Cynthia Nava Calderón, hizo pública la estafa por parte de Consultora Especializada en Servicios de Transporte y Representación  Patrimonial S.C. A la que entregó 500 mil pesos a cambio de que le gestionaran un préstamo por 5 millones 300 mil pesos.


Desde el pasado mes de octubre la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) en Puebla, alertó a los consumidores respecto a la operación de “casas gestoras de crédito”, en ese momento se habían presentado ante la dependencia 12 denuncias de  manera individual.

La operación de estos establecimientos, que no cuentan con registro ante la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, es muy sencilla, ofrecen tramitar ante instituciones bancarias créditos personales con el pago de una comisión equivalente al 10 por ciento del monto solicitado.

Trámite que cada persona puede realizar de manera particular y sin que terceros intervengan y mucho menos ofrezcan garantía de otorgamiento ya que eso depende de cada institución y sus políticas crediticias.

La afectada informó que desde el mes de noviembre, fecha en que realizó el depósito, no ha recibido dinero alguno e incluso los encargados del negocio dejaron de atenderla  vía telefónica por lo que interpondrá las denuncias pertinentes.

En este caso es la PROFECO la instancia adecuada, ya que al no tener registro como entidad financiera, CONDUSEF no es competente, situación que hace más complicado el asunto.

Consejos

Para evitar ser víctima de este tipo de fraudes tome en consideración estas recomendaciones:

  • Hay que poner atención cuando se ofrecen créditos sin requisitos, con tasas de interés por debajo de las ofertadas en el mercado.
  • Cuando se pide dejar en garantía escrituras de alguna propiedad, contratar seguro o fianza o pagar un “estudio socioeconómico” para que se autorice el préstamo.
  • Cuando se firma un contrato en el que se estipula que la empresa estipula que sólo son “un servicio de gestoría” para tramitar el crédito, lo cual no garantiza el otorgamiento del crédito.
  • Cuando se solicitan copias certificadas de escrituras de alguna propiedad para “liberar” el crédito que ya fue supuestamente otorgado.
  • Cuando se solicita el pago de un porcentaje para realizar “los trámites necesarios”

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