Pilar Bravo| Tribuna Notiias
11/25/2017 , 3:42 pm

Contaminación altera la conducta de los seres humanos y provoca enfermedades

Puebla, Puebla.- Regina Montero Montoya, investigadora del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, estuvo en Puebla para impartir una conferencia acerca del incremento de enfermedades crónicas por la emisión de sustancias químicas que se emiten al aire, al agua y al suelo sin ningún tipo de protección y sin que los gobiernos asuman con seriedad este peligro a la salud de los mexicanos.

“La exposición a sustancias químicas puede causar una variedad de enfermedades que van desde cáncer de pulmón, hígado, riñón y leucemia, hasta enfermedades cardiovascular y renal”, dijo la invitada de la organización “Dale la Cara al Atoyac”, quien llevo a cabo un simposium para dar un repaso a los efectos graves que tiene para la salud la cloaca en que se ha convertido el Atoyac.

Sobre la contaminación del río, señaló que el alto grado de contaminación ya está estudiado, la misma CONAGUA reconoce los estudios, pero no han hecho lo correcto para iniciar la remediación, por lo que siguen las descargas de aguas sin procesar y afectan la salud de la gente.

Las sustancias tóxicas que han matado al río son: Cloruro de vinilo, benzeno, arsénico y enormes cantidades de plomo, todas estas además de contaminar el agua, se esparcen en el aire que respiran los ciudadanos, lo que ha generado que la gente se enferme, sin embrago, nunca se relaciona con la contaminación ambiental.

La doctora Montero Montoya dijo que se han hecho estudios que indican el exceso de benzeno que emiten los combustibles y el plomo, y que estos pudieran ser la causa de que mucha gente altere su cerebro y se vuela más violenta.

Tal vez el incremento de vehículos de gasolina y diesel hayan contribuido a que una parte de sus habitantes tengan cambios conductuales volviéndolos más agresivos y violents, debido a que respiran todas estas sustancias.

También señaló que la emisión de sustancias químicas no está solo en el Atoyac, sino también en la industria automotriz, en la agricultura, las industrias gráficas, el servicios de limpieza, el tratamiento de alimentos, la peluquería, textil-curtidos, gestión de residuos, atención sanitaria, industria química y otras ramas de producción en donde los riesgos para los trabajadores van en aumento, al no contar con la debida protección.

Los investigadores Gabriela Castrezana Pérez, Andrés Muñoz y Rosalba Loreto de la Buap y Omar Arellano, también condenaron que el Río Atoyac se haya convertido en un foco de contaminación peligrosa y que las autoridades sigan indiferentes, y lo más grave, que permitan que cada día lleguen al lecho del río 146 toneladas de desechos que provoca: irritación en la piel, los ojos y hasta enfermedades como el cáncer.

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