Megalodón, de la ficción a la realidad Fotografía: Captura Youtube

AFP|Karen Rosas
02/12/2019 , 1:08 pm

Megalodón, de la ficción a la realidad

El tiburón más grande de la historia se extingue por su calor corporal

 

PUEBLA, México.- Se estima que el famoso tiburón conocido como Megalodón se extinguió hace 2.6 millones de años, es probable que la especie viviera en aguas a no más de 200 metros de profundidad y alrededores de las costas, es considerado uno de los depredadores marinos más grandes y aterradores.

El depredador era capaz de regular su temperatura corporal de acuerdo al agua pero, según las investigaciones del científico Michael Griffiths, profesor asociado en el Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad William Paterson de Nueva Jersey (EE.UU.), el tiburón tenía una temperatura muy cálida, entre los 35°C y 40°C, lo cual implicaba un metabolismo bastante activo que necesitaba grandes cantidades de alimento.

Desafortunadamente cuando la temperatura global aumentó las especies con las que se alimentaba migraron a aguas más frías dejándole escases de alimento, esto le afectó severamente ya que la necesidad de alimentarse era muy grande, pero eso no fue lo único que lo llevó a la extinción sino también la aparición de nuevas especies depredadoras como las orcas.

Megalodón

Casualmente el nombre de “megalodón” quiere decir “diente grande” y el análisis que se le hizo a sus colmillos fue lo que le permitió a los investigadores saber algunos de sus hábitos y temperatura corporal.

Por otra parte, la bióloga colombiana Catalina Pimiento, especialista en tiburones y experta en el “megalodón” de la Universidad de Swansea (Reino Unido), asegura que el gran tiburón no existe actualmente, pues de lo contrario los marinos ya habrían notado su presencia.

Se cree que el depredador medía entre 15 y 20 metros de longitud, desafortunadamente las medidas exactas no se han podido concretar ya que sólo se cuentan con algunos dientes y vertebra, lo cual tampoco les ha permitido reconstruir un esqueleto.

Se sabe que tenía una mandíbula de dos metros de ancho y 276 dientes administrados en cinco hileras lo cual permite deducir que la fuerza de su mordida era diez veces mayor a la de un tiburón blanco.

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