Fotorrelato, India, tradición, religión, hinduismo, muerte Fotografía: AFP// Esta foto muestra a personas que llevan un cuerpo para ser incinerado en Manikarnika Ghat en Varanasi.

AFP
02/14/2019 , 11:06 am

La “Casa de la Salvación” de Benarés, el fin del ciclo de la reencarnación

Un hotel de descanso para esperar la salvación

 

BENARÉS, India.- Llegan a bordo de coches vetustos, apoyados en muletas o en camillas; a veces con muchas dificultades para respirar. Pero la salvación está cerca para los miles de hindúes que van cada año a morir a Benarés, una ciudad sagrada de India.

Algunos esperan la muerte en albergues para ancianos y los casos más críticos y los pobres acaban en el Kashi Labh Mukti Bhawan (“Casa de la Salvación”), reservada para los que agonizan, con solo unos días de vida por delante.

Una veintena de hombres y de mujeres llegan cada mes a este “hotel de la muerte”. El edificio decrépito data de la época colonial británica y propone doce habitaciones austeras, con el suelo de cemento.

Para los hindúes morir o ser incinerado en Benarés (norte de India) permite poner fin al ciclo de reencarnaciones y alcanzar la salvación. Creen que de este modo el alma no volverá a habitar un cuerpo y se disolverá en el cosmos, que es el fin último de cualquier hindú.

En Benarés las hogueras funerarias arden noche y días desde hace siglos. Cada año atraen a miles de turistas del mundo entero.

Los húespedes de Mukti Bhawan duran pocos días, afirma Bhairav Nath Shukla, a cargo de este lugar desde hace más de cuatro décadas. La duración máxima de la estancia es de dos semanas.

Hubo algunas excepciones. Algunas personas estaban muy enfermas pero al cabo de una semana seguían vivas, relata el gerente.

En ocasiones pedimos a las familias que se los lleven a casa y vuelvan más tarde. A veces dejamos que se queden más tiempo, explica.

Por un dólar diario, los residentes tienen derecho a una habitación y un ventilador. Un sacerdote hindú viene cada día para los rituales religiosos y para ofrecer a los enfermos agua del Ganges, considerada pura y sagrada.

Las familias adineradas pagan a una coral hindú para que cante himnos religiosos al moribundo.

Para morir en Benarés algunos enfermos llegan en coche de una aldea lejana y hasta hubo quien hizo el viaje por avión del extranjero.

Aquí viene todo tipo de gente de distintos estratos, asegura Shukla. Vienen del este, del sur, del nordeste remoto de India y del extranjero. La mayoría viene aquí con su familia, que reza y espera su fin.

Según el gerente, más de 15.000 personas murieron en Mukti Bhawan desde su apertura en 1908. Luego fueron incineradas a orillas del Ganges.

Antes ya había algunos centros de este tipo para moribundos pero muchos se transformaron en hoteles para turistas, una actividad más rentable.

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