Fotografía: Agencia Enfoque

Jorge Jiménez Alonso
02/15/2019 , 12:14 pm

CONVERSACIONES CON PUEBLA | Las mujeres al poder

Me ha causado curiosidad ver muchas patrullas de Puebla manejadas por mujeres policías, al igual que dirigiendo el tránsito en las calles del centro histórico. Desde luego esto debe ser consecuencia natural de que al mando de la corporación policiaca en el municipio se encuentra una mujer.

Igualmente, en la Presidencia Municipal está otra mujer, Claudia Rivera, quien apoyada en el tsunami de AMLO, ante la incredulidad de los políticos profesionales y el machismo a ultranza de los poblanos, llegó a ser la Alcaldesa de nuestra querida Puebla.

Si seguimos advirtiendo la presencia feminista en el gobierno poblano, destacaremos en su honor que Martha Erika Alonso Hidalgo ha sido la primera mujer gobernadora de nuestro Estado para un período constitucional. Su trágica desaparición no borrará ese mérito histórico.

Y en el gobierno interino del Maestro Guillermo Pacheco Pulido, es Karen Berlanga, una académica reconocida, la Contralora del Estado.

La presencia femenina en la vida política, académica, social y económica es indudablemente manifiesta. Ya existe una paridad de género en la actual legislatura federal, y la Secretaría de Gobernación, principal cartera del Poder Ejecutivo después de la Presidencia de la República, la ocupa una mujer, Olga Sánchez Cordero, quien conjuntamente con Rocío Nahle, en la Secretaría de Energía; María Luisa Albores González, en la Secretaría del Bienestar; Josefa González Blanco Ortiz Mena, en la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales; Graciela Márquez Colín, en la Secretaría de Economía; Irma Eréndira Sandoval Ballesteros, en la Secretaría de la Función Pública; Luisa María Alcalde Luján, en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y Alejandra Frausto Guerrero, en la Secretaría de Cultura, son una clara demostración de los nuevos tiempos y del acceso de las mujeres al poder.

“Las mujeres sostienen la mitad del cielo”, nos dice un proverbio chino. Las mujeres representan incuestionablemente la mayor fuerza de renovación política en esta civilización profundamente desequilibrada. Ellas enriquecen la estructura social y la equilibran, al igual que ocurre en nosotros con nuestros dos lados, masculino y femenino.

Las mujeres son el barril de pólvora de nuestra época. A medida que crezca su influencia y participación en la vida pública, su perspectiva yang empujará hacia afuera nuestro antiguo paradigma machista, ante la resistencia inveterada de muchos. Ellas, seguramente para bien, cambiarán nuestras estructuras anquilosadas, construidas masculinamente, y su flexibilidad neurológica, su manifiesta intuición, su reconocida sensibilidad y su sentido del tiempo más fluido harán de este mundo un planeta emocional y pacífico, logrando un poder incluyente e integrador.

Y esto que llamo “poder integrador”, que ahora estamos observando en el ejercicio del poder desarrollado por el Presidente López Obrador, es una mezcla de poder y de amor, sin el cual, la justicia social y la paz no podrán conseguirse, erradicando la alienación social y la pobreza en que vivimos. El amor no es posible sin una dosis de poder y el poder sin amor se reduce a manipulación o explotación, como lo hemos visto de sobra.

Considero que los valores etiquetados como “femeninos” –la compasión, la colaboración, la paciencia, la ternura, la intuición, la sensibilidad y el sentimiento- son más que nunca necesarios para poder alumbrar, alimentar y cuidar una nueva era de la historia de Puebla, de México y de la humanidad. Trabajemos en ello, hombres y mujeres.

Gracias, Puebla. Y te recuerdo: “LO QUE CUESTA DINERO VALE POCO”.

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