Egipto, sociedad, turismo, mujeres, minorías, senderismo, ocio Fotografía: AFP// Una mujer beduina egipcia guía de la tribu Hamada, encabeza a un grupo de excursionistas en Wadi el-Sahu, durante el primer "Sendero del Sinaí" liderado por guías beduinas.

AFP
04/04/2019 , 11:14 am

Beduinas egipcias convertidas en guías de montaña del Sinaí

WADI SAHUEgipto.- Vestida con velo y abaya negra, Um Yaser conduce a unas senderistas por los caminos serpenteantes de las montañas áridas del sur de la península egipcia del Sinaí. Algo nunca visto entre las mujeres de la muy tradicional sociedad beduina.

En esta comunidad de descendientes de nómadas del desierto, la tribu Hamada es la única en haber aceptado a finales de marzo que las mujeres hagan de guía en sus territorios.

Um Yaser, una pionera en la materia, y otras tres mujeres, que prefieren mantenerse en el anonimato, integraron la “Sinai Trail”, una organización que propone desde 2016 excursiones y se ocupa del mantenimiento de los caminos de la gobernación de Sinaí del Sur para atraer a senderistas.

En Wadi Sahu, una aldea de casas de perpiaño, uralita y materiales reciclados, los beduinos apuestan por la vuelta de turistas después de los años de tumulto que siguieron a la revuelta de 2011.

“Las mujeres de esta aldea no tienen trabajo. Es el único disponible”, afirma Um Yaser, de 47 años. “Espero que haya cada vez más turistas”, dice mientras camina, calzada con zapatillas deportivas, por la arena y las piedras.

“Etapa histórica”

 

En octubre de 2015, el turismo egipcio sufrió un golpe con el atentado contra un avión ruso en Sharm el Sheij, una ciudad de Sinaí del Sur.

La insurrección yihadista, todavía presente en el norte de la península desde 2013, tampoco arregla las cosas, aunque desde hace dos años los senderistas vuelven a la región. Los propios beduinos velan por la seguridad.

Ben Hoffler, uno de los fundadores de “Sinai Trail”, afirma que el número de senderistas se multiplicó por diez en Sinaí del Sur entre 2016 y 2018 hasta alcanzar un millar.

Había tres tribus que participaban y 220 km de camino de senderismo en 2016. Hoy hay ocho y 550 km”, asegura este londinense que reside en Egipto desde hace más de diez años.

Su cooperativa, regida por la tradición beduina, propone ahora caminatas guiadas por mujeres para mujeres.

Es una etapa histórica”, sostiene Hoffler.

Las beduinas conocen al dedillo los recovecos de las montañas porque desde niñas llevan a las cabras a pacer. Saben cuáles son las plantas medicinales y sus propiedades. Los animales y los nombres de los lugares no tienen secretos para ellas.

Um Yaser se para en un camino, coge unas ramas y enciende una hoguera para hacer té mientras cuenta cómo vivía en las montañas cuando era niña.

Son unas guías excelentes”, afirma entusiasta Tootsie Saada, de 55 años y empleada de una agencia de desarrollo de El Cairo.

Son vivaces, divertidas, curiosas. Nos han enseñado una roca en la montaña donde medían su estatura cuando eran niñas”, explica con una sonrisa.

 “Ingresos extras”

 

Las cuatro guías cuentan con el visto bueno de sus maridos para lanzarse en la aventura, pero con la condición de que solo guíen a mujeres y vuelvan por la noche a casa.

Pusimos en marcha Sinai Trail en 2015. Hasta ahora el 100% de los que trabajaban eran hombres”, explica Ben Hoffler. “Ellos conocen muy bien (la región) pero representan solo la mitad (de la población) del Sinaí”.

La incorporación de las mujeres no es del gusto de todos. “Aquí en la comunidad beduina tenemos tradiciones y las respetaremos”, afirma Ibrahim Mosalam Ghanem, de 40 años, quien ejerce de guía desde hace dos años.

Él está dispuesto a dejar a su esposa trabajar como guía, siempre que no sea de un grupo mixto. En ese caso no aceptaría “jamás”.

Se necesitaron “cinco años de negociaciones” para que se aceptara la presencia de mujeres, precisa Hoffler.

Eid Auda Ali, de 53 años, es el marido de una de las cuatro guías elegidas por la cooperativa.

Este hombre de la tribu de los Muzeina, originario del extremo sur de la península, dice que está dispuesto a convencer a sus conocidos de que imiten la iniciativa de los Hamada.

Apoyo este trabajo que hacen las mujeres”, dice, recalcando que esto generó “ingresos extras” en una región donde la cría de ganado y la industria minera no bastan para la supervivencia de las familias.

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