Arleth Lucero, abogada, madre adolescente, Día de las Madres, 10 de Mayo, Liliana Tecpanecatl, especiales Foto: Liliana Tecpanecatl

Liliana Tecpanecatl
05/10/2019 , 1:55 pm

Arleth Lucero añora sus clases… mientras cambia los pañales de su bebé

Puebla, Pue.- Arleth es de baja estatura y complexión delgadas. Lleva una coleta y blusa de tirantes. Casi no sonríe, se ve asustada. Ella se embarazó a los 15 años. Mauricio su hijo, cumple 4 meses el próximo 21 de mayo. Mientras platicamos evita el contacto visual, contesta con frases cortas, tímidas y es que no es más que una niña.

En un país en donde la maternidad está sobrevalorada y se califica siempre desde una visión más bien romántica, a Arleth, el amor inconmensurable que relatan las poesías, no le sale. Quiere a su hijo, desde luego, pero la realidad por la que transita, es más grande que todo, está abrumada, arrepentida.

El papá de Mauricio es su vecino. Aunque fue su primer novio, ni él ni su familia reconocen al bebé,  bajo el argumento de que tal vez no sea su hijo. Así que ella no sólo se enfrenta a una maternidad prematura, sino a su primer desengaño amoroso. Está enojada y se siente sola.

En todo este proceso, lo más doloroso para Arleth ha sido dejar la escuela. Extraña sus clases de física, su materia favorita. Los profesores le encargan trabajos especiales y con ello podrá concluir el bachillerato. Pero extraña salir a las canchas del multifamiliar a platicar.

Aunque nunca pensó en interrumpir su embarazo, asegura que si pudiera volver el tiempo, lo haría distinto, se cuidaría, se aguantaría la curiosidad. Su madre, también le mortifica, hace diez que su padre no está con ellas, y ahora los gastos  corren todos por cuenta de la  prematura abuela, de 43 años de edad.

Hace esfuerzos, pero no siempre logra contener las lágrimas. Durante la charla no ha parado de retorcer los dedos. Mauricio llora, ella se levanta del sillón y corre por él, y cuando vuelve, su expresión es otra. Parece contenta e incluso posa sonriente para la cámara.

Terminamos hablando del mañana y ese parece darle esperanza. Quiere ser abogada: “Me gustaría resolver problemas, que se haga justicia, como en mi caso, — ¿y lo ves posible?—, yo digo que todo es posible si te lo propones”, afirma, mientras pierde su mirada ilusionada en Mauricio.

 

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