Liliana Tecpanécatl
05/10/2019 , 1:51 pm

La historia detrás de la felicidad de Rosa, quien perdió a un hijo

PUEBLA, México.- Trae puesta una blusa escotada de los hombros y una sonrisa espectacular que le hace juego. Levanta las gafas tornasol y me saluda como si nos conociéramos de siempre. Su aspecto jovial y alegre no concuerda con su historia.

El bebé

Rosa Marina tiene 50 años y tres hijos. Uno de 30, Beto, otro quien murió ahogado hace seis años, Paco, con apenas 20 años, y el bebé, Dany, quien tiene 23 años de edad, pero el desarrollo mental y cognitivo de un niño de año y medio.

Por si fuera poco, Rosa ha enfrentado la tarea de educar a sus hijos sin la ayuda del padre, quien se fue de la casa cuando Dany tenía 7 años. Su madre, hoy de 71 años, ha sido su gran aliada, pero también los vecinos, las mujeres de su familia, los padres de los alumnos del preescolar donde trabaja. Afirma que no ha estado sola.

Cuesta arriba

Con la voz entrecortada recuerda las épocas en que en su casa faltaba todo. Dinero para las medicinas, los gastos escolares, la ropa, la comida. Un conocido le regaló un día un lote de películas en formato VHS, ella se fue a venderlas y aquella tarde regresó con una gran noticia: “hijos, ya tenemos para la leche”.

Aunque la enfermedad de Daniel la ha puesto a prueba cientos de veces, lo que verdaderamente la quebró fue la muerte de Paco. Ella vive en Amozoc y a unas calles pasa el tren, por aquel entonces, esas vías eran su salida de emergencia.

Sin embargo, cada que estaba a punto de abrir esa puerta, siempre había algo que la detenía. Paradójicamente, el padecimiento de su hijo menor, le salvó la vida. Rosa afirma que si Daniel no la hubiera necesitado tanto, ella no habría podido superar la pérdida de su segundo hijo.

Nombres

La historia de Rosa

Fotografía: Liliana Tecpanécatl

Rosa lleva un tatuaje en la muñeca derecha, son los nombres de sus tres hijos. Y es que pese a todo, asegura que no cambiaría nada de lo que le ha pasado, porque el amor de ellos ha sido todo.

Afirma que no es cursilería, ni cliché y cuando uno la oye hablar es fácil creerle, porque sus ojos se iluminan cada vez que menciona a su Dany, cuando recuerda a Paco y cuando presume a Beto.

Escuchándola hablar, es increíble la cantidad de veces que sonríe. Habla maravillas de su “espectacular familia”, de los niños de la cuadra que se refieren a Dany como “el bebé”, de que pese al abandono, ella está en paz con su ex pareja.

La felicidad

Rosa nunca pensó en interrumpir el embarazo de Dany y si pudiera regresar el tiempo  asegura que  tampoco cambiaría algo. Durante todos estos años ha defendido la vida de su hijo menor, de la tragedia, de las burlas, de las miradas groseras.

Ha intentado por todos los medios que sea feliz, que se sepa amado y sin embargo, hoy cada noche reza porque  él muera antes que ella.

Como que platico mucho con Dios y le digo, mira a te llevaste a Paco, lo único que te pido es que me lleves a mi junto con Dany, o que te lleves a Dany antes, o que nos lleves juntos, porque… no sé, nadie va a cuidar a Daniel, nadie”, pronunció.

Rosa es una madre realizada y fuerte, pero sobre todo, es una mujer feliz.

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