Así fue como se llevó a cabo el debate entre los candidatos al gobierno del estado, que no fueron más allá de la retórica  común en la clase política. Sin exponer los cómos y abusando de la descalificación, los aspirantes perdieron la oportunidad de celebrar un encuentro de altura.  (Fotografía: Agencia Enfoque)

Liliana Tecpanécatl Suárez / Tribuna Noticias
05/20/2019 , 12:49 am

Prevalecieron las descalificaciones en un debate sin sorpresas

Puebla, Pue.- Sin sorpresas. Así fue como se llevó a cabo el debate entre los candidatos al gobierno del estado, que no fueron más allá de la retórica  común en la clase política. Sin exponer los cómos y abusando de la descalificación, los aspirantes perdieron la oportunidad de celebrar un encuentro de altura. 

Luis Miguel Barbosa, candidato de la coalición Juntos Haremos Historia; Alberto Jiménez Merino abanderado del Partido Revolucionario Institucional, PRI; y Enrique Cárdenas, del PAN, PRD Y MC coincidieron en algo: iban poco preparados al debate.

Como de costumbre el formato tampoco ayudó, y a decir de muchos, las moderadoras, abusaron de su papel. Pusieron nervioso en más de una ocasión a Enrique Cárdenas, que ya tenía bastante peleándose con sus láminas. Patricia Estrada lo mandó a la lona cuando lo cuestionó sobre los Proyectos de Muerte,  la cara del panista no pudo ocultar que lo agarró mal parado.

En cuanto a su desempeño, el ex rector fue quien lanzó el primer golpe, y centró su ataque en dos ideas centrales: que Luis Miguel Barbosa no es de fiar y que no cuenta con la capacidad física para gobernar; en una clara alusión a la diabetes del  morenista.

A Alberto Jiménez Merino, de plano, lo dejó fuera de la pugna cuando afirmó que la competencia era entre dos. De ahí se dedicó a  denostar a Barbosa  y lo retó a dejar la contienda electoral , si es que no puede comprobar el origen de su patrimonio.

En cuanto Miguel Barbosa, el puntero en las encuestas; lució seguro, desafiante, triunfalista. No dejó de llamar perdedores a sus contrincantes,  y prácticamente dedico su tiempo a defenderse de los embates de Cárdenas.

Y lo hizo de forma contundente. Lo llamó fifí, rencoroso y defraudador. “Toda una fichita”, espetó varias veces con desprecio. Un discurso alejado de la idea madre de su campaña de “buscar la reconciliación”. Pues no, ni reconciliación ni propuestas.

Para el priísta, Alberto Jiménez Merino, la buena noticia es que, fue quien presentó más propuestas, quien menos descalificó y  quien mejor logró esquivar los embates. Incluso dejaba tiempo sin utilizar. La mala noticia, es que a nadie le importa.

Pese a que fue mesurado, logró acomodar un golpe inesperado a Barbosa, al exhibir una foto de él, con el ex gobernador Rafael Moreno Valle. Entonces, al fin tuvo la atención del morenista quien le reviró sin piedad, echándole en cara su amistad con Mario Marín. Jiménez Merino, no volvió a atacar.

Lo mejor del debate se vivió quizá, afuera del Complejo Cultural, donde con sus pasos de cumbia colombiana, las huestes morenistas le pusieron más sabor al encuentro, que los candidatos con sus propuestas. 

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