PUEBLA, México.- Son ya 35 las cintas que cuentan la historia del lagarto que por un accidente radioactivo se convirtió en el rey de los monstruos. En el camino han ocurrido muchas cosas: de la crítica a los peligros de la guerra nuclear en su debut de 1954, hasta la muy fallida reinvención del año 2014, más recordada por ocultar al monstruo del título durante la primera hora y media que por su trama.

Agustín Ortiz
05/30/2019 , 8:28 pm

Godzilla, el Rey de los Monstruos… ¡Está de regreso!

PUEBLA, México.- Son ya 35 las cintas que cuentan la historia del lagarto que por un accidente radioactivo se convirtió en el rey de los monstruos. En el camino han ocurrido muchas cosas: de la crítica a los peligros de la guerra nuclear en su debut de 1954, hasta la muy fallida reinvención del año 2014, más recordada por ocultar al monstruo del título durante la primera hora y media que por su trama.

Godzilla lo ha hecho todo; ha combatido robots, polillas gigantes y intentó iniciar una franquicia en 1998 con resultados francamente deleznables. Ahora, llega el turno de esta cinta dirigida por Michael Dougherty (quien ya nos había dejado un grato recuerdo con esa maravilla obscura que es “Trick r’ treat” del 2007) para intentar cumplir el sueño de Hollywood de crear una franquicia lucrativa de la creación original de Ishiro Honda que en Japón, y cuenta con un seguimiento de culto que la ha hecho acreedora, según los premios Guinness, a ostentar el récord de la franquicia más longeva de la historia del cine.

La trama

La familia Russel (formada por unos demasiado buenos y demasiado intensos para su papel: Vera Farmiga y Kyle Chandler; así como de Millie Bobbie Brown, famosa por su papel de Eleven en “Stranger things”) sigue reponiéndose de la muerte de su hijo Andrew durante lo ocurrido en el primer ataque del monstruo, cuando el descubrimiento de una nueva criatura amenaza no solamente con romper su duelo, también con destruir el mundo tal y como se conoce

Lo anterior no importa mucho, y es sólo el pretexto para dar pie a una cinta en la que cada minuto está al servicio de Godzilla y demás monstruos, contradiciéndose (un minuto Godzilla es temible, pero al siguiente es el salvador de la humanidad) con el fin de justificar el show que veremos.

Espectáculo encima de la trama

Una cosa es clara: esto no es cine con efectos especiales, es cine de efectos especiales, y es ahí precisamente donde está quizá el mayor error de esta cinta: El tono. Hacerlo, no asumirlo y pretender entre diálogos pseudo científicos y momentos de emotividad que no acaban de convencer, dar un mensaje ecologista que no cuadra en esta película mientras despachan a actores como si de cerillos se tratara.

Después del chasco que fue la ya mencionada primera parte (mostrar el mayor tiempo posible a Godzilla), es ahí cuando uno cae fascinado ante las batallas colosales y lo pulido de la curiosa galería de monstruos que desfilan en pantalla (a destacar Monthra, Rodan y el escalofriante Ghidorah), perdonando todo para gozar como niño.

Por que aquí el templete no es tanto el “cine de monstruos” del cual Godzilla es rey y cuya mitología ha encandilado a generaciones. Aquí el templete es lo que hizo en 1998 el cineasta Michael Bay en Armageddon: Una sobriedad intensa pero disfrutable, que es un simple preámbulo para el espectáculo final. Donde era un meteorito piensen en Godzilla, y ya saben que esperar de esta cinta.

Si quieren profundidad, vean a Bergman. Si quieren olvidarse del mundo, dejar de pensar y entretenerse durante dos horas, vean “Godzilla: rey de los monstruos”.

 

 

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