X-Men: Dark Phoenix, final decepcionante para una de las franquicias más queridas FOTO: Twitter (@XMenMoviesUK)

Agustín Ortiz
06/10/2019 , 7:24 pm

X-Men: Dark Phoenix, final decepcionante para una de las franquicias más queridas

PUEBLA, México.- Cuando los X-Men llegaron a los cines en el año 2000, el género de superhéroes estaba muerto: Batman y Robin (Joel Schumacher, 1998) había pulverizado las posibilidades de que el éxito de superhéroes fuera considerado algo rentable en crítica y taquilla al haber convertido a uno de los íconos del mundo del cómic en una cosa tan camp y absurda (¿Batipezones? ¿Batitarjeta de crédito?) que el hecho de que George Clooney siga teniendo carrera, nos hace sospechar que hubo un pacto con el diablo de por medio.

Pero entonces de la nada 20th Century Fox sorprendió al mundo y a los críticos con X- Men (Bryan Singer, 2000): una cinta oscura de manufactura impecable y un elenco soberbio que se encargó de inaugurar el fenómeno del cine de superhéroes, tratándolo con la seriedad y profesionalismo que se le da a una cinta “seria”.

X-Men es la razón por la cual cintas como Hellboy, El caballero de la noche o Avengers: Endgame, por mencionar algunas, son más que un simple entretenimiento para niños y trascienden su género para ser consideradas simplemente GRANDES películas.

¿Y cómo deciden cerrar ese ciclo y honrar a la franquicia y a sus fans? Con uno de los mayores desastres cinematográficos de los últimos años.

Durante una misión espacial, Jean Grey es herida de gravedad al ser alcanzada por una misteriosa fuerza cósmica. De regreso al planeta tierra, Jean se da cuenta que es más poderosa, pero también mucho más inestable.

¿Podrán los X-Men salvarla a ella y a la tierra?, ¿Qué tienen que ver con Jean Grey  los aliens que amenazan con someter el universo?, ¿Podrá Simon Kinberg, guionista de la primera y terrible versión de esta historia (X-Men: La última esperanza. Brett Ratner, 2006), hacer una cinta que haga justicia al cómic en este su debut como director?

Tras un inicio aceptable, la cinta se desmorona de forma inmediata con una dirección confusa en la cual Jean Grey (interpretada por Sophie Turner), canaliza la complejidad del personaje que interpreta repitiendo “no sé qué me pasa” durante noventa minutos, mientras el director intenta disfrazar lo flojo del guión con secuencias de acción y explosiones que se apilan minuto a minuto convirtiendo a esta película en algo francamente incomprensible y aburrido.

¿Y el resto? Aun contando con el talento de James McAvoy y Michael Fassbender, esta cinta parece servir a su elenco para una competencia de ver quién tiene menos gracia. Esta cinta ocurre 30 años después de lo contado en X-Men-Primera generación y nadie envejeció; en lo más mínimo.

La gran ganadora Jessica Chastain quien, en el papel de la villana Vuk, nos da la peor interpretación de su carrera.

Así, cuando llegamos exhaustos al final, el “no sé qué me pasa” de Jean Grey es sustituido por un “ya no me importa” por parte de los espectadores en una cinta deleznable que ni siquiera justifica su existencia porque ese final épico que todos esperábamos para el universo de X-Men ya se hizo apenas hace dos años.

Y se llama Logan (James Mangold, 2017).

 

 

 

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