AFP| Alexandre HIELARD
06/27/2019 , 7:11 am

Francia debate el acceso a la reproducción asistida

París, Francia.- Con casi 43 años, Laura “quizá jamás” será madre. Desde hace cinco años, esta francesa soltera ha fracasado en todos su intentos de reproducción asistida en el extranjero y ahora, endeudada y cansada, está a punto de tirar la toalla.

Como mujer soltera, Laura no puede recurrir en Francia a la PMA (Procreación Médicamente Asistida), que en este país está autorizada para las parejas heterosexuales.

Sin embargo un proyecto de ley, que será debatido en el parlamento desde septiembre, prevé autorizar la PMA a parejas lesbianas y a mujeres solteras, tal como prometiera en su campaña electoral el presidente francés Emmanuel Macron.

Si esta ley es adoptada, Francia se sumará a otros diez países de la UE que aceptan la reproducción asistida para esos casos como en Bélgica, Reino Unido, Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Luxemburgo, Holanda, Portugal, España y Suecia.

Pero, para Laura, ya será demasiado tarde.

En 2013, con el “reloj biológico corriendo”, decide buscar ayuda en el extranjero. Laura –no es su nombre real– dice “pensar ante todo en el bienestar del niño” y busca entre sus amigos un donante, pero el proyecto no funciona. Y la adopción, para una mujer soltera, implica un largo tiempo de espera y es siempre improbable.

– En el extranjero –

Laura opta entonces por acudir a dos clínicas en Bélgica. “Había dos años de espera en la primera, y dada mi edad, me aconsejaron que renunciara. En la segunda me dijeron que no ayudaban a las mujeres solteras”, explica.

La mujer francesa se decide entonces por una clínica en Elsendorp, en Holanda, donde el niño puede llegar a conocer el nombre de su genitor, un criterio importante para ella. “Fui como si acudiera a una entrevista de trabajo, pues estaba acostumbrada a ser juzgada en Francia. Pero la acogida fue maravillosa, muy humana…”

Sin embargo había un problema: las fecundaciones in vitro (FIV) se hacen a cuentagotas, y otra vez Laura fue puesta en lista de espera.

“Desesperada”, Laura decide intentarlo en la conocida clínica Eugin de Barcelona, donde la donación de esperma es anónima, y los plazos son más cortos. Ahí empieza un maratón médico de toma de medicamentos e inyecciones de hormonas a horas fijas para aumentar sus posibilidades de quedar embarazada.

Era algo “abrumador”, asegura Laura, que tenía que combinar su trabajo con el tratamiento en Barcelona. Al final, tuvo la suerte de hallar un ginecólogo en Francia que acepta ayudarla y completar el proceso, aún cuando éste no era legal en el país.

Los inicios son muy prometedores, con cuatro embriones obtenidos. Pero la continuación será mucho menos feliz: ninguno de los intentos genera un embarazo, y el último de ellos termina con un aborto espontáneo.

– “Perdida” –

Hoy, Laura se dice “perdida” y no sabe si perseverar o renunciar.

“Soy consciente de que, con la edad, más complicado será el embarazo. Pero siempre tengo estas ganas de dar amor a un niño, de quererlo, de verlo crecer. Y es doloroso pensar que quizás jamás eso vaya a ocurrirme”, dice.

Y a la carga emocional se suma la financiera, aunque sea “feo” hablar de dinero, según Laura.

La mujer ha gastado más de 15.000 euros, de los cuales 11.000 pidió prestado con el pretexto de que deseaba adquirir un automóvil.

Isabelle Laurans, presidente de la asociación Mam’En Solo, que milita por la apertura de la PMA a las mujeres solteras, asegura que las limitaciones financieras suelen ser causa de fracasos en el deseo de ser madres, además del hecho de que “lo deciden a menudo de forma tardía”.

Francia, un país históricamente católico que hoy es una república laica, tiene una visión ética en la que prima la “dignidad” sobre la “libertad”: uno no puede hacer todo lo que quiera con su cuerpo en nombre de la libertad, a diferencia de las legislaciones anglosajonas, más permisivas al respecto.

Según los sondeos, la opinión francesa parece mayoritariamente favorable a la ampliación de la PMA. Según el instituto Ifop, 64% de los franceses son favorables a que “las parejas de mujeres lesbianas puedan recurrir a la PMA”, pero al mismo tiempo un 55% “no considera justificado privar de un padre a un niño nacido de una PMA”, en el caso de mujeres solteras o parejas lesbianas.

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