(Photo by Wakil KOHSAR / AFP)

AFP
09/06/2019 , 9:32 am

“Los talibanes no han cambiado”, advierten las mujeres afganas

KabulAfganistán.- Las mujeres fueron las que más se han beneficiado de la presencia internacional desde la caída de los talibanes en 2001 y son las que más perjudicadas pueden salir del proyecto de acuerdo entre Estados Unidos y el movimiento talibán.

Durante 18 años, salvo en los sectores rurales, las mujeres pudieron estudiar, trabajar y emanciparse. Ahora, temen tener que partir de cero si los insurgentes llegan al poder.

El miedo se mezcla con la esperanza de ver el fin de la violencia.

– Suraya: “No queremos que se repita”

No sabemos qué tienen en mente para nosotras”, declara preocupada Suraya Pakzad, de 48 años, la fundadora de la oenegé La voz de las mujeres. “Nuestros derechos han sido sacrificados por la paz con los talibanes”.

Los insurgentes “no han cambiado. Quieren su interpretación estricta de la sharía”, asegura.

Los talibanes se han mantenido por ahora muy discretos sobre el papel que tienen previsto para las mujeres si volvieran al poder.

Cuando estuvieron al frente de Afganistán, entre 1996 y 2001, “todas las voces” quedaron “reducidas al silencio”, cuenta. “No queremos que se repita”, afirma Suraya Pakzad, designada en 2009 por la revista estadounidense Time como una de las 100 personas más influyentes del mundo.

Algunas mujeres afganas tuvieron éxito en la vida civil y política desde 2001, recuerda. “Me temo que sean las primeras víctimas de un mal acuerdo”.

– Zahra: “Las mujeres sufrirán”

Si los talibanes vuelven, las mujeres sufrirán mucho”, predice Zahra, artista plástica de Kabul. “La mayoría, o incluso todas las que trabajan, perderán el empleo”, teme.

Zahra pinta frescos en los muros antiexplosión construidos en la capital. Se siente “orgullosa” y “feliz” de ejercer una profesión que le gusta pese a las burlas de las que fue víctima.

Algunas personas me decían: ¿por qué tendría que trabajar una mujer? Debe quedarse en casa”, recuerda.

Pero en una sociedad afgana profundamente patriarcal, con índices pésimos en la clasificación de la ONU sobre la igualdad entre mujeres y hombres.

“la opinión de la población sobre los derechos de las mujeres ha mejorado”, se congratula la artista.

Una paz con los talibanes que traiga aparejada la privación de libertades para las mujeres “no vale la pena”. “Hemos luchado mucho para obtener nuestros derechos. No podemos permitirnos perderlos”.

– Haida: “Una generación diferente”

El Afganistán de 1990 es radicalmente diferente del de 2019″, afirma Haida Essazada, de 23 años, directora de la Red de Jóvenes Afganos. “Mi generación es una generación completamente distinta”.

Las mujeres “trabajan duro todos los días para cambiar esta sociedad” y “si los talibanes no lo aceptan nosotras tampoco los aceptaremos a ellos”, afirma esta joven de cabello rubio.

Este es el gran desafío de los talibanes, afirma. Tendrán que hacer grandes concesiones para formar parte de este gobierno, para ser aceptados por esta generación”.

– Marghuba: “Ir a trabajar”

Marghuba Safi, de 40 años, dirige desde 2016 una empresa en Kabul que fabrica jabones, cremas y bolsos. Está “feliz” por las perspectivas de paz, pero al mismo tiempo estas son fuente de “preocupación”.

Soy madre soltera, cabeza de familia y la única que gana dinero. Mi gran preocupación es que los talibanes no permitan a las mujeres como yo, empresarias, ir a trabajar”.

Para montar mi empresa, su “sueño”, la empresaria tuvo que superar muchas dificultades. “Al comienzo me decían que no era bueno que una mujer saliese y hablara con hombres”, cuenta. Algo impensable cuando gobernaban los talibanes.

En la actualidad Marghuba Safi emplea a 20 personas, todas ellas antiguas toxicómanas. “Si no me dejan seguir, será como una explosión en mi familia”.

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