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Veronica Aburto | Tribuna Noticias
09/24/2019 , 11:26 am

Culturalmente, no es bien visto en México comer carne de perro

Puebla, Pue.- Una de las áreas en que la expresión “en gustos se rompen géneros” tiene mayor relevancia es la gastronomía. Factores como la cultura, religión, economía o la sociedad son determinantes para considerar comer o no un producto.

De acuerdo con la Biología, la especie humana pertenece al grupo de carnívoros, es decir, “animales que se alimentan de carne, cazando su presa”, o en nuestro caso criándola para ello; aunque nuestra anatomía permite que podamos ingerir otros productos como verduras, frutas o cereales de los que obtenemos el resto de los nutrientes necesarios para vivir.

Hasta aquí todo es sencillo y haría pensar que estamos diseñados para comer cualquier otro animal, por debajo de nuestra posición en la cadena alimenticia, sin embargo, no es así.

Si bien la alimentación es una actividad básica e instintiva para el hombre como especie, ha evolucionado al incluir los aspectos antes mencionados, por ello, se deben seguir ciertas normas o reglas para que sea bien vista.

Alimentos exóticos

Diana Morales Koelliker, maestra de tiempo completo de la facultad de Nutrición de la UPAEP, reconoce que existen culturas en que la ingesta de animales exóticos o incluso considerados por nosotros como mascotas es normal; por ejemplo los perros en China o los cuyos o conejillos de Indias en Perú.

Pese a lo anterior el impacto causado por el caso de Bosques de San Sebastián, si es que se comprueba, es mayor, ya que culturalmente no es bien visto el consumo de perros pero la importancia radica en la falta de cuidado para obtener carne, supuestamente de consumo humano.

La regulación

En México hay dos normas que regulan el manejo de animales que serán destinados a sacrificio y consumo humano; estas tienen que ver con diferentes aspectos del proceso desde la alimentación adecuada de los animales, las técnicas o métodos de sacrificio, el proceso de almacenamiento de la carne que será consumida, el transporte de la misma y por supuesto, todo lo relacionado con la participación humana en ellos.

Los riesgos

El consumir carne que no cumpla con las normas oficiales puede provocar, además de enfermedades, ingesta de contaminantes como arsénico, cadmio, heces fecales, estaño o plomo que provocan severos daños a órganos como hígado o riñones.

Por lo anterior, la especialista recomienda verificar -en la medida de lo posible-, que la carne que se consume cumpla con los procesos establecidos en las normas oficiales y que quienes la manejan lo hagan de la manera más higiénica posible ya que el riesgo no recae en el animal que se come, sino de donde salió.

 

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