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Irma Sánchez| Tribuna Noticias
10/08/2019 , 6:00 am

Rumbo a los 50| La mejor escuela de periodismo “es la redacción”

Redacción.- El maestro Enrique Montero Ponce no se cansa de repetir a las cuatro generaciones de periodistas que han pasado por su “redacción-escuela”, que lean, lean y lean.

Está convencido de que la lectura enriquece, suelta y te permite exponer, comunicar en orden, con una construcción gramatical clara, precisa, impecable, para exponer toda la información que tienes en la cabeza.

Con 75 años en el ejercicio periodístico, Montero Ponce no deja de leer y leer; lee periódicos, revistas y libros. Sobre su escritorio y en su automóvil siempre hay hasta cuatro títulos listos de todo tipo, novela, historia, crónica, filosofía, y desde luego, todos los títulos escritos por periodistas que narran experiencias, cuentan entretelones, entrevistan a personajes, analizan tendencias y plantean los nuevos giros del periodismo.

Él tiene arraigado un esquema de valores éticos que inculca a sus pupilos. Enemigo de la confrontación, ha demostrado que con mejores formas es posible llegar al fondo.

En momentos de diputas, garantiza el mismo espacio a los contrincantes. El derecho a la réplica está garantizado.

Para él, es obligación respetar la vida privada de las personas.

En momentos estratégicos, hay que tener mucho cuidado para exponer los hechos, para no entorpecer o echar por tierra lo avanzado.

Pese a sus convicciones en la formación de reportero, cuando llegó a Puebla, la Universidad Iberoamericana en 1983, fue invitado por el rector Manuel Aceves Ariza, para ser el primer catedrático de su Escuela de Comunicación.

Así cada martes acudía al campus de la institución en la calzada Zaragoza.

Sus alumnos se mostraban entusiastas, disfrutaban una cátedra de 3 horas con un intermedio de 10 minutos. Se trataba de la gran oportunidad de tener enfrente a quien todo Puebla escuchaba al amanecer, y con quien a veces se tenía coincidencias y también diferencias.

Escuchar e interactuar con el polémico líder de opinión, que marcaba tendencia, definía la agenda y siempre sabía más de lo que decía y suponían todos. Era la gran oportunidad, y la mejor escuela para quienes habían decidido el mismo camino profesional.

Quienes un día llegaron a la redacción de Tribuna, asimilaron la disciplina, la pasión y el celo de esta carrera que obliga a comenzar cada día.

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