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Ernesto Romero| Tribuna Deportes
10/12/2019 , 6:00 am

Rumbo a los 50| Periodismo y deportes, las dos pasiones de Enrique Montero Ponce

Redacción.- Enrique Montero Ponce desde muy pequeño descubrió su talento por el periodismo y su gran pasión por los deportes.

Fue el primero en su clase en aprender a leer de corrido. Lo anterior por la ansiedad que tenía por saber que decían los periódicos, sobre todo “La Afición”, ya que era muy aficionado a los deportes y eso provocó que agilizara su habilidad por entender lo plasmado en el rotativo. Luego le surgió la curiosidad por escribir, y así lo hizo desde los 12 años.

Un año antes de alcanzar la mayoría de edad, decidió buscar suerte en la Ciudad de México, su objetivo era trabajar, en ese entonces, en el mejor periódico deportivo, La Afición.

Días antes había mandado un artículo al director, el cual de manera sorprendente fue publicado. Se trató de béisbol, y fue así como decidió ir a pedir trabajo de cronista.

Y aunque empezó como office-boy, con el tiempo fue supliendo a los reporteros. Aprendió a hacer crónicas, a cabecear textos y a reportear, durante su camino conoció a uno de los mejores cronistas deportivos, Ángel Fernández, quien trabajaba en el periódico Excélsior.

Su talento, su gran sentido de responsabilidad y su incansable trabajo, le permitieron ser corresponsal deportivo; cubrió memorables eventos internacionales, como la serie mundial del clásico de otoño en los Estados Unidos de Norteamérica.

A su regreso y con la escuela de La Afición, se encargó de impulsar y promover el deporte en Puebla.

El equipo local de fútbol se convirtió en una de sus grandes pasiones, más allá de satanizar a los directivos o entrenadores por sus errores, buscó impulsarlos, con la finalidad de que la afición se hiciera presente en cada uno de sus partidos y el equipo nunca dejara la ciudad.

En 1982, cuando el equipo tenía los dos pies en Veracruz, Don Enrique intervino y no sólo rescató al cuadro de La Franja, sino que convenció al gobernador Guillermo Jiménez Morales para que la ciudad tuviera dos equipos, Puebla y Ángeles, gusto que duró seis años.

En el béisbol, fue partícipe de los campeonatos de Pericos, Ángeles y Ángeles Negros, además de testigo de la creación del Parque Hermanos Serdán, hoy, casa de la Novena Verde y su reciente remodelación.

Como un apasionado de los toros, impulsó y dio a conocer la construcción de la Plaza de Toros “El Relicario” en 1988, recinto que ha sido testigo de grandes corridas y fastuosas faenas de exponentes nacionales e internacionales.

También dio un fuerte apoyo a disciplinas como el box, la lucha libre y el basquetbol, que han brindado jornadas gloriosas.

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