JUNG Yeon-Je / AFP

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10/14/2019 , 11:42 am

Las dos Coreas, en punto muerto diplomático, juegan en eliminatorias de Catar-2022

Corea del Norte y Corea del Sur se enfrentan el martes en la fase de clasificación para el Mundial-2022 en un choque histórico que va más allá de lo futbolístico ya que se trata del primer partido oficial en Pyongyang entre las dos selecciones masculinas de dos países técnicamente aún en guerra, en un momento en que los avances diplomáticos están estancados.

Pero a 48 horas del pitido inicial en el estadio Kim Il Sung, numerosas incertidumbres planean aún sobre este partido trascendental que la Federación de Fútbol asiática (AFC) define como “uno de los partidos más esperados”.

La península fue en 2018 escenario de un espectacular acercamiento, auspiciado principalmente por el presidente surcoreano Moon Jae-in. Pero desde el fracaso en febrero de la segunda cumbre entre el presidente estadounidense Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong Un, Pyongyang multiplicó las críticas hacia Seúl.

El Norte descartó toda idea de relanzar el diálogo intercoreano, a la vez que condenó las recientes maniobras militares entre Corea del Sur y Estados Unidos.

– “Sin respuesta” –

Lejos queda la efusividad de 2018, cuando Moon aprovechó los Juegos Olímpicos de Pyeongchang para romper el hielo mientras las tensiones sobre el armamento nuclear habían alcanzado un punto álgido un año antes.

Corea del Norte rechazó hablar directamente con el Sur sobre la organización de este partido del Grupo H de la segunda fase de la sesión clasificatoria asiática. Las únicas comunicaciones intercoreanas antes del partido tuvieron lugar por mediación de la AFC.

Aún se desconoce si el partido será retransmitido en directo, y no se sabe tampoco si los surcoreanos podrán ir a ver el choque, a excepción de los rectores del equipo.

“Sondeamos al Norte sobre estas cuestiones a través de diferentes canales, pero aún no hemos tenido respuesta”, declaró el viernes un portavoz del ministerio surcoreano de la Unificación, que se ocupa de las relaciones con Pyongyang.

La FIFA se limitó a afirmar que está en “contacto regular” con las dos federaciones.

“El fútbol tiene el poder único de congregar a la gente en un espíritu festivo y de ‘fair play’ y esperamos sinceramente que ese sea el caso el 15 de octubre en Pyongyang”, indicó un portavoz de la FIFA.

Pero el conflicto de 1950-1953 se detuvo mediante un armisticio, y no un tratado de paz.

– “Volver con vida” –

Los contactos entre los habitantes del Norte y del Sur son muy esporádicos. No hay conexiones telefónicas ni postales que unan ambos lados de la frontera.

Según el reglamento de la AFC, el himno de Corea del Sur deberá sonar antes del partido del martes, y la bandera surcoreana deberá asimismo ser alzada, algo muy inusual en Corea del Norte.

Durante décadas, la parte norte de la península coreana rechazó albergar partidos entre los dos países, optando por trasladarlos a China.

El primero fue un partido amistoso en 1990 con el fin de promover la reunificación. Los dos equipos portaron entonces una misma bandera, en la que figura la silueta de la península.

Pero el primer partido de competición en Corea del Norte no fue hasta 2017, entre las selecciones femeninas.

Aunque los expertos no se muestran optimistas sobre que el partido tenga un efecto de desbloqueo. “No es la impresión que ofrece Corea del Norte”, declaró Shin Beom-chul del Instituto Asan de estudios políticos, en Seúl.

Después de dos partidos, las dos selecciones lideran el Grupo H con seis puntos, pero el Sur cuenta con una mejor diferencia de goles tras haber superado a Sri Lanka (8-0).

Corea del Sur, 37ª del mundo, es la gran favorita ante su vecina (113ª), cuya estrella es el joven Han Kwang Song, recientemente fichado por la Juventus.

El goleador surcoreano del Tottenham Son Heung-min relativizó la importancia del partido, una mera etapa más hacia el Mundial de Catar-2022: “No somos turistas, nos centraremos en el partido”.

El defensor Lee Jae-ik, por su parte, afirmó tener “un poco de miedo de ir a Pyongyang”. “Espero regresar vivo”, declaró ante los periodistas.

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