Liliana Tecpanécatl Suárez / Tribuna Noticias
11/15/2019 , 3:32 am

¡Misión cumplida! Enrique Montero Ponce logra una hazaña imbatible

50 años, 600 meses, 18 mil 250 días detrás del micrófono cada mañana. Enrique Montero Ponce se convirtió este 2019, en el conductor del programa radiofónico con mayor cantidad de emisiones ininterrumpidas en todo el mundo.

El niño de trece años que arrancó las lágrimas de profesores y compañeros con su discurso de fin de graduación, no se imaginó ni en sus mejores sueños, que casi 8 décadas después arrancaría una ovación interminable de cariño y admiración, de cuatro generaciones de poblanos que han crecido escuchándolo.

La voz rasposa que se ha quedado inscrita para siempre en la memoria colectiva de toda una ciudad,  recibió emocionada el reconocimiento de Guinness World Records, que por tercera ocasión ha dado fe de la constancia y apasionamiento del hombre sin el que sería imposible entender la historia del periodismo en Puebla.

La efervescencia política de los setentas quedó atrás. Las porras que incluían jocosos recordatorios de familia, hoy son una simpática anécdota. La cena en que Montero Ponce consiguió sentar a conservadores y liberales, es capítulo desconocido para las actuales  generaciones.

Porque el paso del tiempo es inclemente, pero también justo, y es ese acumulado de días, meses y años frente al micrófono el que hoy le otorga el reconocimiento más amplio. Hoy su nombre se explica como una especie de leyenda, un monstruo mitológico que hasta hace poco dividía su tiempo entre la redacción y la llamada de algún gobernador solicitando consejo.

Entre los espectáculos deportivos y la chorcha con algún líder ambulante. Hoy, arropado por familiares, amigos, su equipo de trabajo, funcionarios y representantes de la clase política y empresarial de la entidad, Montero Ponce ha conseguido inscribir su nombre, por tercera vez consecutiva, en los libros Guinness World Records con una hazaña prácticamente imbatible.

Enhorabuena don Enrique, hoy el tiempo, su auditorio, su Puebla querida le dicen: misión cumplida.

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