Arturo Martínez Meneses
11/19/2019 , 9:47 pm

San Juanico, a 35 años de la tragedia

PUEBLA, México.- Era el 19 de noviembre de 1984, las distintas versiones hablan que fue entre las 5:00 y las 5:30 de la mañana; unos más que minutos antes de las 6, aunque la hora exacta resulta, hasta cierto punto, intrascendente frente a los que ocurriría minutos después.

San Juan Ixhuatepec, popularmente conocido como “San Juanico”, se encuentra ubicado en el Municipio de Tlalnepantla de Baez, en el Estado de México, y colinda con el municipio de Ecatepec de Morelos. Su fundación se remonta al siglo XVI y su nombre, en lengua náhuatl significa “Lugar o Cerro de las Hojas”.

Esa mañana, un intenso olor a gas y el “silbido” de unas de las válvulas de escape de uno de los tanques de almacenamiento de la Instalación de almacenaje de petróleo líquido despertó a los vecinos de las casas aledañas a la instalación de Pemex. Pese a que se alertó a las autoridades, estas hicieron caso omiso.

El origen

Una fuga, en una tubería que transportaba gas LP, provocó la formación de una gran nube de vapor, misma que se expandió por toda la planta. Tras presuntamente alcanzar la llamarada de seguridad, se registró la primera explosión.

Uno de los tanques de gas que se encontraban en el lugar sufrió una BLEVE:“Boiling liquid expanding vapour explosion” o “Explosión de vapores que se expanden al hervir el líquido”, lo que provocó que una bola de fuego, de más de 300 metros de diámetro, se elevara al cielo y rociara de gas líquido a todo ser vivo que se encontraba alrededor.

FOTO: Captura de Pantalla

Durante poco más de 1 hora y media, 11 explosiones se registraron en el lugar, mismas que fueron captadas por los sismógrafos de la UNAM; la última gran explosión se registró a las 7:01:27 de la mañana, la última “menor”, a las 10 de la mañana.

La planta de San Juan Ixhuatepec fue construida por PEMEX en 1959, para procesar gas licuado de petróleo para uso doméstico e industrial; para esta tarea, se contaba con 6 tanques esféricos gigantes, 48 tanques cilíndricos de distintas capacidades, bombas contraincendios, un cuarto de control y una llamarada utilizada para quemar el exceso de gas en el ambiente.

Tras la primera explosión, miles de pobladores salieron despavoridos de sus hogares, dependiendo de la zona en la que se encontraban, algunos corrían con sus hijos en brazos, para alejarse lo más posible de las explosiones e incendios. Otros más, lo hacían envueltos en llamas tras ser rociados por la bola de fuego; los más cercanos a la explosión, no lograron salir, o quizá, jamás se percataron del suceso.

El infierno en la tierra

La radiación térmica tras las primeras explosiones fue tan elevada que, cerca de 320 personas que vivían en las inmediaciones de la planta, quedaron calcinadas de manera inmediata. Fue tal la magnitud del calor, que únicamente entre el 2 y 3 por ciento de los calcinados pudieron ser identificados.

Pese a que las reglamentaciones indicaban que la edificación de viviendas debía realizarse en al menos 300 metros a la redonda de la instalación, el crecimiento de la mancha urbana y la sobrepoblación obligaron a los habitantes de San Juanico a construir sus casas en hasta 130 metros de distancia de la planta.

El saldo oficial de la tragedia no es claro aún a 35 años de la tragedia, empero las autoridades afirmaron que al menos 503 personas fallecieron, más de 2 mil resultaron lesionadas, 60 mil habitantes fueron evacuados y cerca de 150 viviendas resultaron destruidas.

Un día después, el 20 de noviembre, las autoridades realizaron un entierro colectivo en el panteón Caracoles, en Tlalnepantla; en la actualidad, en dicho lugar se encuentra un memorial que recuerda a las víctimas de la tragedia.

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