MANDEL NGAN / AFP

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12/07/2019 , 8:30 pm

Resignación en familia de guatemalteco muerto en EEUU pese a polémica por video

Cubulco, Guatemala.- Siete meses después de la muerte de su hijo Carlos, fallecido mientras estaba bajo custodia de la patrulla fronteriza de Estados Unidos, Bartolomé Hernández reacciona resignado a la publicación de un video en el que se ve al menor guatemalteco agonizando en el centro de detención.

“No lo he visto ni lo quiero ver. La verdad no lo quiero ver, no puedo”, dice a la AFP
Bartolomé sobre el video de las cámaras de seguridad de la estación donde
permanecía su hijo, publicado recientemente por el medio independiente de
investigación ProPublica, de Estados Unidos.

Afirma que prefiere no ver las imágenes porque lo podrían enfermar, en un momento
en que la familia ha decidido dejar el caso “a la voluntad de Dios” y a la justicia.
“Dios sabe por qué pasó”, indica Bartolomé en su vivienda en la aldea San José El
Rodeo del municipio indígena de Cubulco, unos 55 km al norte de Ciudad de
Guatemala.

La cinta muestra a Carlos, de 16 años, agonizando y tendido en el suelo horas antes
de que fuera encontrado sin vida por oficiales. Y, según la publicación de ProPublica,
contradice la versión oficial de que el menor recibió la atención médica adecuada en
la estación fronteriza de Weslaco, en el estado de Texas (sur).
– Voluntad divina –
Carlos Gregorio Hernández Vásquez fue detenido el 13 de mayo pasado tras cruzar la
frontera estadounidense cerca de la ciudad de Hidalgo, Texas.
Posteriormente manifestó malestar, de acuerdo con el reporte oficial, que indicó que
se le recetó un antigripal y que fue trasladado a una instalación en Weslaco para
evitar el contagio de otros detenidos.

Tras la revelación del video, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala
precisó en un comunicado que su consulado en McAllen, Texas, daba seguimiento a
la investigación, aunque no emitió opinión sobre las imágenes del menor moribundo
que se muestran las cintas.
“Existe un proceso legal sobre el incidente y regularmente este tipo de casos pueden
llevar un tiempo prolongado en ser resueltos”, detalló el texto de la cancillería
guatemalteca.
Bartolomé, ataviado con una chaqueta negra y cubriendo su cabeza con un sombrero,
insiste en que confía en la voluntad divina y habla poco sobre las circunstancias de la
muerte de su hijo.

Entre diciembre de 2018 y mayo pasado, cinco menores que migraron desde
Guatemala, algunos junto a sus padres, fallecieron en condiciones similares: después
de ser detenidos por las autoridades migratorias y mientras estaban bajo vigilancia
oficial de Estados Unidos

El primer caso fue el de Jakelin Caal, de siete años, del municipio indígena de
Raxruhá, quien murió en un hospital de Estados Unidos bajo protección federal
después de llegar a ese país de forma ilegal con su padre.

“Que Dios nos ayude a nosotros en seguir en la lucha de nuestra vida porque él que
ya murió”, se lamenta Bartolomé en la aldea donde fue enterrado el cadáver de su hijo
tras ser repatriado

– Polémica migratoria –
“Que Dios haga la justicia sobre todo”, agrega el hombre junto a su esposa Rigoberta
Vásquez, quien hace siete meses entre lágrimas manifestó que se arrepentía de
haber permitido que Carlos partiera a buscar una vida mejor.

Miles de guatemaltecos emigran cada año a Estados Unidos sin documentos
escapando de la pobreza y la violencia que azotan el país, y algunos padres
emprenden el camino con sus hijos menores.

Otros niños y adolescentes centroamericanos viajan sin la compañía de un adulto
para acogerse a las leyes para menores migrantes en Estados Unidos.

La migración irregular se ha convertido en un tema polémico en la región, sobre todo
desde el año pasado, cuando caravanas masivas de migrantes salieron desde el norte
de Centroamérica buscando el “sueño americano”. Una oleada que provocó la ira del
presidente estadounidense, Donald Trump.

Trump llegó a presionar con gravar las remesas y exportaciones de Guatemala para
que el gobierno firmara finalmente un acuerdo para acoger a extranjeros que buscan
ir hacia Estados Unidos mientras las autoridades estadounidenses resuelven sus
peticiones de asilo.

 

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