AFP
12/11/2019 , 7:30 am

El Nápoles y la incertidumbre después de Ancelotti

Del maestro al alumno: Carlo Ancelotti, cesado el martes como entrenador del Nápoles, debería pasar el testigo a Gennaro Gattuso, su amigo y exjugador del AC Milan, que tendrá la misión de volver a dar sentido a la temporada del club.

. El fracaso de Ancelotti

El Nápoles va a pasar en 18 meses del fútbol meticuloso de Maurizio Sarri a una misión “sálvese quien pueda” encarnada por Gattuso, un entrenador todavía joven y sin grandes referencias.

El balance es brutal pero revela que Ancelotti ha fracasado, por segunda vez consecutiva luego del Bayern de Múnich, lo que no es habitual en él. El exentrenador del Real Madrid y del París SG podrá de todas maneras añadir una curiosidad a su dilatado curriculum: despedido luego de un triunfo por 4-0 en Liga de Campeones.

Justo después de este éxito ante el Genk y unas horas antes del tuit glacial del Nápoles que oficializó su marcha, Ancelotti había avisado que no dimitiría nunca. La victoria, finalmente, no ha cambiado nada y el presidente del club, Aurelio De Laurentiis, hizo constar la ruptura entre su entrenador y la plantilla.

Porque el Nápoles está en crisis y el rendimiento de Ancelotti no ha sido bueno. Antes del Genk, el club llevaba nueve partidos seguidos sin ganar, una racha que sin duda selló el destino de ‘Carletto’.

Ancelotti tomó el testigo de Sarri con el objetivo de hacer del Nápoles, por fin, un equipo campeón. El cuadro italiano jugó peor que con Sarri, lo que estaba previsto. Pero también firmó peores resultados con una segunda posición sin brillo en la pasada Serie A, lejos de la Juventus, y la nada de este año, despeñado en la 7ª plaza y a ocho puntos del top 4.

Nápoles y Ancelotti solo han encontrado un poco de luz esta temporada en la ‘Champions’, con un impecable 2-0 frente al Liverpool y una aseada clasificación.

. La oportunidad de Gattuso

Después de marcharse del AC Milan al final de la temporada pasada sin haber podido clasificar al club para la ‘Champions’, Gattuso, que según los medios italianos debería dirigir su primer entrenamiento desde este miércoles, volverá a la máxima competición continental en octavos de final, pero con los colores napolitanos.

El excentrocampista internacional esperaba una proposición pero tal vez lamente que esta se haya presentado luego del fracaso de Ancelotti, su antiguo entrenador en el Milan, convertido en amigo.

“Ahora que te veo en el banquillo del Milan, moviéndote como un loco, bramando, empujando a tus jugadores, me digo que eres la personada indicada en el lugar indicado”, le dedicó Ancelotti en una carta publicada por la Gazzetta dello Sport en enero de 2018, por los 40 años de Gattuso.

Hace falta tu pasión, tu carácter, tu espíritu de sacrificio, para superar los obstáculos”, añadió Ancelotti, palabras que siguen siendo válidas dos años más tarde.

Porque ‘Rino’ va a tener que dar una verdadera sacudida al Nápoles. Su balance milanés fue visto como decepcionante. Una sensación que tal vez deba revisarse teniendo en cuenta que su sucesor, Marco Giampaolo, fue despedido luego de siete jornadas.

. La responsabilidad del Nápoles

El fracaso de Ancelotti es también el del presidente De Laurentiis, quien dejó que la situación se agravara luego del ‘motín’ de los jugadores contra una concentración decretada por el club a principios de noviembre.

Su decisión de aplicar a la plantilla fuertes retenciones en sus salarios no mejoró el ambiente y su forma de actuar con Ancelotti -un tuit de tres líneas a medianoche luego de una victoria- ha dado que hablar en Italia.

Pero de manera general, su club se encuentra en una encrucijada. La Juventus juega en otra división, el Inter de Milán recibe un impulso económico por parte de sus propietarios chinos y la AS Roma, como el AC Milan, parecen destinos más modernos y atractivos para los jugadores que el Nápoles y sus instalaciones de otra época.

Las dos segundas posiciones en el campeonato italiano con Sarri y luego Ancelotti parecían haber instalado sólidamente al Nápoles. Ha bastado un mes para que quede expuesta su fragilidad.

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