
Este domingo, en la misa de Catedral, el arzobispo Víctor Sánchez Espinosa realizó la bendición de la Corona de Adviento y el encendido de cuatro cirios que marcan el inicio de los preparativos para la Navidad, es decir, el nacimiento de Cristo.
Señaló que el primer domingo del Adviento es un llamado que busca despertar la atención sobre lo que se está viviendo. “Son tiempos difíciles donde la distracción ha crecido como nunca; nos alejamos de la realidad, dejamos de preocuparnos por lo que sucede y comenzamos a ver como normal lo que antes nos dolía o nos indignaba”. Por ello, destacó que hoy resuena con urgencia la invitación a orar, a velar y a estar preparados.
Aclaró que velar no significa simplemente no dormir, pues muchos, aun despiertos, están distraídos o indiferentes. Por eso es necesario velar para distinguir los signos de los tiempos.
Agregó que en la vida no todo se puede prever: hay bendiciones que llegan por sorpresa y desgracias inesperadas. Eso implica que las bondades no deben distraer ni las desgracias paralizar. De ahí la importancia del Adviento, que es un llamado potente para estar atentos a lo que ocurre a nuestro alrededor.
Al inicio de la homilía, el arzobispo explicó el significado de la Corona de Adviento: un tiempo de salvación y de gracia. Las luces recuerdan que Cristo es la luz del mundo; el color verde simboliza la esperanza. Es un signo de que la luz y la vida triunfarán sobre las tinieblas y la muerte. Cada cirio encendido semanalmente representa la preparación espiritual para la llegada de Cristo.




