
La noche del sábado, a pesar del frío, miles de poblanos acudieron a participar en la Noche de Estrellas, que tuvo lugar en 26 sedes del estado, aunque las mayores concentraciones se registraron en Ciudad Universitaria de la BUAP y en el Museo Regional de Cholula, donde hubo más de 200 telescopios que permitieron a los asistentes observar con detalle el cielo, estrellas y planetas.
Este año, la Noche de las Estrellas reunió los festejos del Año Internacional de la Ciencia y la Tecnología Cuántica, la celebración de los 700 años de la fundación de Tenochtitlán y los 10 años de la inauguración del Observatorio de Rayos Gamma HAWC, ubicado en Sierra Negra.
Mientras en la BUAP los investigadores dieron a conocer lo más pequeño del universo, al mismo tiempo enseñaron a la gente a observar la grandeza del planeta con 103 telescopios.
En las instalaciones de C.U., los laboratorios abrieron la ciencia al público y los telescopios apuntaron al universo para que los asistentes observaran galaxias, nebulosas y cúmulos de estrellas, entre otros objetos celestes.
En Cholula, el INAOE, promotor principal de este evento que además se realiza en varias partes del país, llevó a cabo 90 talleres de ciencia y tecnología, 10 conferencias de divulgación, actividades culturales, planetarios itinerantes y, con 150 telescopios, hicieron posible la observación astronómica que permitió desarrollar la edición XVII de la Noche de las Estrellas 2025 en el Museo Regional.
Además, hubo una conferencia magistral sobre los 700 años de la fundación de Tenochtitlán, impartida por el arqueoastrónomo mexicano Jesús Galindo Trejo, investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.
En la gran Noche de Estrellas, aunque acudieron autoridades académicas, no hubo discursos de nadie.
Las conferencias de los científicos revelaron el misterio de los fenómenos a nivel atómico, el comportamiento de los átomos, la interacción de la luz con la materia, el funcionamiento del cuerpo humano, la tecnología en los dispositivos, la creación de lentes para observar lo que a simple vista no se ve, así como nuevas tecnologías que contribuyen a un entorno más sustentable.
Los asistentes observaron con los telescopios los cráteres de la Luna, la ruta del cometa Swan, las estrellas dobles (Albireo), la nebulosa de Orión, la galaxia de Andrómeda, el planeta Urano, Saturno y los cúmulos abiertos en Auriga y el cúmulo de la Libélula en Casiopea, entre otros objetos celestes.






