
Día Mundial contra la Depresión: una pandemia silenciosa
Liliana Tecpanecatl
De acuerdo con cifras oficiales, aproximadamente 332 millones de personas en el mundo padecen depresión. En México, 3.6 millones de habitantes atraviesan por este trastorno, mientras que en Puebla, según la Secretaría de Salud federal, del 1 de enero al 25 de octubre de 2025 se diagnosticaron nueve casos diarios de depresión, para un acumulado de 2 mil 586 casos.
La depresión es un trastorno mental común que implica la pérdida de placer o interés por las actividades en general durante largos periodos. Suele afectar todos los aspectos de la vida, incluidas las relaciones con la familia, los amigos y la comunidad.
“No te das cuenta. Yo pensaba: estoy triste, es normal. Y también me decían: va a pasar, es normal. Pero luego me di cuenta de que no. Ya no era solo por mi abue, era porque dejé de disfrutar todo, le perdí sentido a todo. Y no, no quería seguir así en el fondo. Entonces alguien me dijo: terapia, busca un psicólogo, y fui. Todo fue diferente luego de eso”.
Él es Martín. Tras el fallecimiento de su abuela, con apenas 19 años, inició un proceso de duelo que terminó en una depresión grave. Su instinto de sobrevivencia se impuso y logró pedir ayuda. Y es que, si bien las mujeres tienen más probabilidades de sufrir depresión, los hombres son quienes más se suicidan por esta causa.
De ahí la importancia de que el estado cuente con instancias de atención para estos pacientes, ya que no solo afecta a personas adultas. Infantes y adolescentes también son propensos a padecer depresión, un trastorno que aumentó 25 por ciento tras la pandemia y que, en muchos casos, pasa desapercibido.
En Puebla, en septiembre de 2025 fue inaugurado el Centro Poblano de Salud Mental Integral, y en su primer trimestre de operaciones ya había atendido a 5 mil niñas, niños y adolescentes con trastornos como la depresión y la ansiedad.
Menores que, gracias a esta intervención —afirmó Alejandro Armenta, gobernador de Puebla— se alejaron de la “ruta del suicidio” y de conductas que ponen en riesgo su integridad:
“En unos cuantos meses que se inauguró, ya van a llegar a cinco mil niños y adolescentes atendidos; muchos de estos son niñas, niños y adolescentes que se alejan de la ruta del suicidio o de los trastornos obsesivos compulsivos de alto riesgo”.
Aunque se ha avanzado en darle a la salud mental la importancia que merece, la depresión continúa siendo un padecimiento rodeado de estigmas y tabúes, a pesar de que organismos de salud la consideran la “nueva pandemia silenciosa”.
Organismos especializados advierten que, en los últimos 10 años, la depresión ha incrementado 150 por ciento entre niñas, niños y adolescentes, y la tendencia continúa en ascenso. La depresión es una enfermedad real, debilita el sistema inmune y provoca aislamiento social.
Sus consecuencias son medibles y progresivas, y se agravan por el uso desmedido de redes sociales, la indiferencia familiar, la falta de información y la ausencia de intervención oportuna por parte de especialistas que brinden un tratamiento adecuado a quienes la padecen.





