Internacional

Accidente ferroviario en Adamuz deja 40 muertos y abre investigación

19 enero, 2026 1:30 pm

Redacción

El descarrilamiento y posterior colisión de dos trenes de alta velocidad en el municipio de Adamuz, Córdoba, se ha convertido en una de las mayores tragedias ferroviarias en España en décadas. Hasta el último reporte oficial, el saldo es de 40 personas fallecidas y más de un centenar de heridos, de los cuales 12 permanecen en estado grave en unidades de cuidados intensivos. Las labores de rescate concluyeron la madrugada de este lunes y dieron paso al levantamiento de los cuerpos y al inicio formal de las investigaciones.

El accidente ocurrió el domingo 18 de enero poco antes de las ocho de la noche. Un tren de la compañía Iryo, que cubría la ruta Málaga–Madrid con 317 pasajeros a bordo, descarriló en sus tres últimos vagones a la altura de Adamuz. Estos coches invadieron la vía contigua, por donde circulaba un convoy Alvia de Renfe con destino a Huelva. El segundo tren activó una frenada de emergencia, pero no pudo evitar la colisión. Dos de sus vagones cayeron por un terraplén de varios metros, lo que explica el elevado número de víctimas.

Las causas del siniestro aún no han sido determinadas. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, calificó el hecho como “difícil de explicar” y pidió prudencia ante cualquier conclusión anticipada. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) abrió de inmediato un expediente y desplazó a un equipo técnico al lugar. Las primeras pesquisas apuntan a que el descarrilamiento del Iryo fue el detonante de la colisión, aunque la investigación sigue abierta y sujeta a actualizaciones.

La respuesta institucional fue inmediata. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se trasladó a la zona del accidente junto con autoridades autonómicas y locales. Desde Adamuz, decretó tres días de luto oficial y aseguró que el Estado llegará “hasta el fondo” para esclarecer lo ocurrido. En paralelo, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, coordinó el despliegue de servicios de emergencia y destacó la complejidad de las labores de rescate debido al estado de los vagones siniestrados.

Los hospitales de Córdoba y otras ciudades andaluzas recibieron a decenas de heridos. El Hospital Reina Sofía concentró el mayor número de pacientes graves, aunque también se habilitaron camas en centros privados y de la Cruz Roja. Según el Servicio Andaluz de Salud, más de 70 personas han sido dadas de alta, mientras que otras permanecen bajo observación. Se habilitaron centros de atención psicológica para familiares y un protocolo especial de identificación de víctimas mediante pruebas de ADN.

El impacto social del accidente se reflejó rápidamente en distintos puntos del país. El Parlamento Europeo guardó un minuto de silencio, al igual que ayuntamientos, congresos regionales y el Congreso de los Diputados en España. Partidos políticos suspendieron actividades de campaña y sindicatos ferroviarios, como CCOO y UGT, exigieron transparencia total en la investigación y una revisión exhaustiva de la infraestructura.

Algunas historias personales comenzaron a conocerse conforme avanzaron las horas. Entre las víctimas se encuentran trabajadores del sector público, periodistas y familias completas que regresaban a casa. En Punta Umbría, Huelva, el municipio guardó silencio por una familia de cuatro integrantes que perdió la vida en el accidente, mientras que una niña de seis años logró sobrevivir. Estos casos han dado rostro humano a una tragedia que, por su magnitud, corre el riesgo de diluirse en cifras.

Las empresas implicadas también reaccionaron. Iryo expresó su disposición plena a colaborar con las autoridades y señaló que nunca antes había registrado víctimas mortales en su operación en España. Renfe, por su parte, suspendió la circulación en el tramo afectado y anunció cambios y devoluciones gratuitas para los pasajeros, además de un plan alternativo de transporte que comenzará a operar en los próximos días.

Más allá de la emergencia inmediata, el accidente ha reabierto el debate sobre la seguridad ferroviaria y el estado de la infraestructura. En 2025, el Gobierno reconoció incidencias técnicas previas en el mismo tramo relacionadas con sistemas eléctricos y de señalización, aunque entonces aseguró que no comprometían la seguridad. Ese antecedente será parte del análisis que ahora realizan los investigadores.

Mientras continúan las diligencias técnicas y judiciales, la prioridad sigue siendo la atención a las víctimas y a sus familias. El accidente de Adamuz ha marcado un punto de inflexión para la alta velocidad en España y plantea preguntas inevitables sobre supervisión, mantenimiento y responsabilidad. Las respuestas, como han insistido las autoridades, deberán llegar con datos, no con especulación.





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