
Guía para ver las películas nominadas al Oscar 2026
Redacción
La carrera rumbo a los Premios Oscar 2026 confirma una tendencia que se ha consolidado en los últimos años: la convivencia entre el cine de gran estudio, las apuestas de autor y las producciones impulsadas por plataformas de streaming. Las nominaciones reflejan un panorama amplio, donde conviven historias de ciencia ficción, dramas íntimos, reconstrucciones históricas y relatos marcados por la crítica social. Para el espectador, la pregunta central no es solo qué ver, sino dónde hacerlo.
Algunas de las cintas nominadas aún se mantienen en cartelera, mientras otras ya están disponibles en plataformas digitales. Bugonia, de Yorgos Lanthimos, combina el thriller con la comedia negra y puede verse tanto en cines como en renta digital. F1, dirigida por Joseph Kosinski, apuesta por el espectáculo deportivo con Brad Pitt al frente y se encuentra disponible en Apple TV, confirmando la fuerza de las producciones originales de streaming en la contienda.
En el terreno del cine de autor, Frankenstein, de Guillermo del Toro, destaca como una de las más nominadas del año y se puede ver en Netflix. La cinta reafirma la capacidad del director mexicano para dialogar con los clásicos desde una mirada contemporánea. En contraste, Hamnet, de Chloé Zhao, permanece en salas de cine, apostando por una experiencia más tradicional para un relato centrado en el duelo y la creación artística.
Otras producciones relevantes incluyen Marty Supreme, con Timothée Chalamet, y Sentimental Value, de Joachim Trier, ambas aún en cines. En el terreno del thriller político y social, One Battle After Another, de Paul Thomas Anderson, y Sinners, de Ryan Coogler, se encuentran disponibles en HBO Max, confirmando el papel central de las plataformas en la difusión del cine premiado.
La lista se completa con propuestas internacionales como El agente secreto, del brasileño Kleber Mendonça Filho, que llegará a salas en febrero de 2026, y Train Dreams, un drama histórico dirigido por Clint Bentley. Más allá de los premios, esta diversidad de ventanas de exhibición plantea un cambio definitivo en la forma en que el público se relaciona con el cine: ya no se trata de elegir entre sala o streaming, sino de asumir que ambos modelos conviven y definen el futuro de la industria.







