
Crónica del concierto de Ye en la Plaza de Toros
Redacción
La segunda fecha de Ye (Kanye West) en la Plaza de Toros estuvo marcada por una combinación de alta producción, un amplio repertorio y nuevas controversias. El concierto se desarrolló mientras la Embajada de Israel llamó la atención por la venta de productos pirata con simbología nazi en el exterior del recinto, un hecho que generó críticas y obligó a reforzar la vigilancia informal entre asistentes y organizadores.
En el escenario, Ye presentó un espectáculo minimalista de 360 grados, con un diseño completamente blanco, sin pantallas gigantes, abundante humo, pirotecnia medida y un énfasis claro en la experiencia sonora. Durante poco más de dos horas interpretó 36 canciones que recorrieron distintas etapas de su carrera, con temas como Heartless, Power, Black Skinhead y Bound 2.
Uno de los momentos más comentados fue la participación de North West, su hija mayor, quien apareció como invitada especial en el segmento medio del show. La expectativa por un posible invitado mexicano no se concretó.
La interacción de Ye con el público fue mínima. No hubo mensajes políticos ni sociales desde el escenario, más allá de la música. El cierre consolidó un concierto que, pese a la polémica externa, cumplió con las expectativas de sus seguidores en términos musicales y de producción.







