
Estados Unidos continúa atacando Irán; misiles no cesan
AFP
Los iraníes llevaban semanas alerta, expectantes y nerviosos por si Estados Unidos e Israel llevaban a cabo otro ataque, pese a que Washington y Teherán estuvieran negociando, precisamente, para evitar un enfrentamiento violento.
#URGENTE | Ataqu3s de EU e Irán alcanzaron al Burj Al Arab
El hotel ubicado en Dubaí con más de 300 metros de altura fue alcanzado por ataque iraní en medio de las tensiones que se han suscitado en Medio Oriente.
Conocido por su icónica forma de vela, es el único hotel de siete… pic.twitter.com/83iaMfi24g
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) February 28, 2026
Muchos iraníes de a pie ya vivían en un clima de tensión desde las protestas masivas de principios de año, cuya violenta represión dejó miles de muertos.
El sábado por la mañana, justo antes de los bombardeos, la vida en Teherán transcurría de manera habitual, con los taxis y los autobuses abriéndose paso lentamente en medio del tráfico del mediodía, y la gente caminando aquí y allá.

Pero de repente la rutina se vio sacudida por una serie de explosiones. Las fuerzas de seguridad inundaron las calles y unas oscuras humaredas empezaron a emanar cerca de la residencia del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei.
“Estoy escuchando explosiones y veo aviones de combate sobrevolando”, dijo un residente del centro de Teherán a las 09H45 locales, antes de que se cortaran las comunicaciones y el acceso a internet.
Pocos minutos después del ataque, se formaron importantes atascos y largas filas en panaderías y gasolineras. Por las calles, policías y otras fuerzas de seguridad patrullaban en masa.
Para muchos, en Irán, el sábado abre la semana laboral pero en el caso de este, muchos decidieron bajar las persianas de sus comercios y en las calles cada vez se veía a menos peatones, según un periodista de la AFP.
Desde fuera de la capital llegaron reportes de que se habían registrado ataques en casi dos terceras partes de las provincias de Irán.
La televisión difundió imágenes de Hormozgán, en el sur del país, donde una escuela fue bombardeada. De fondo, en los planos de los escombros cubiertos de hollín, se escuchaban los fuertes gritos de la gente que se acercaba al lugar. Según un primer balance, el ataque dejó al menos 51 muertos.







