Internacional

Hallan una página perdida del palimpsesto de Arquímedes

12 marzo, 2026 10:30 am
AFP

Una de las tres páginas desaparecidas del palimpsesto de Arquímedes, ese manuscrito del siglo X que contiene varias copias de los tratados antiguos del científico griego, fue descubierta en un museo de Francia.

Físico, astrónomo, matemático e ingeniero… Arquímedes vivió en el siglo III antes de nuestra era en Siracusa, en la Sicilia griega, y su obra excepcional ha llegado hasta nuestra época, especialmente su famoso principio de Arquímedes.

Un palimpsesto es un pergamino manuscrito cuyo texto original fue borrado para reutilizarlo y escribir encima otros textos, una práctica habitual para estos soportes que eran muy costosos en la época.

Victor Gysembergh, investigador del centro de investigación CNRS de Francia que halló la página desaparecida, declaró a AFP que se trataba de “una mina de textos perdidos de la Antigüedad”.

De Constantinopla a Blois

“Los tratados de Arquímedes fueron copiados en el siglo X. En ellos también se encuentran sus textos filosóficos, literarios y religiosos. Más tarde, hacia los siglos XII y XIII, fueron borrados y reciclados para convertirse en un eucologio, un libro de oraciones destinado a la liturgia“, explica Gysembergh, cuyos trabajos fueron publicados en la revista alemana Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphyk (Revista de papirología y epigrafía).

La historia de este palimpsesto, único en el mundo, sigue un insólito camino. Es conservado por el patriarcado latino de Jerusalén, especialmente en Constantinopla (la actual Estambul). El danés Johan Ludvig Heiberg lo encuentra a finales del siglo XIX y lo fotografía página por página en 1906.

El documento desaparece luego por completo con la Primera Guerra Mundial.

Y reaparece en 1996 en Francia en una colección privada, con motivo de una venta en subasta en el extranjero.

En ese lapso de tiempo, sin embargo, desaparecen tres de las 177 páginas.

Una de ellas es la que Gysembergh encontró en el Museo de Bellas Artes de Blois, en el centro de Francia, “un poco por una broma”, explica el investigador.

“Me interesan los palimpsestos porque es una manera de redescubrir textos perdidos de la Antigüedad. Y a veces me dedico a buscar palimpsestos en ciudades concretas”, cuenta.

Un día, en la oficina con unos compañeros, mencionó el hecho de que una parte de la biblioteca de los reyes de Francia se conservaba en Blois.





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