
Pilar Bravo
En el Día Internacional del Riñón, en el estado de Puebla cada vez aumenta la población con enfermedades renales, y los pacientes con diabetes no son los únicos que enfrentan el deterioro de sus órganos. También existen personas que registran deficiencias desde su nacimiento o por causas hereditarias, señala la Dra. Belén Chávez Alba, jefa del Departamento de Trasplantes del Hospital de Especialidades del IMSS.
No existe una estadística precisa sobre el número de enfermos con nefropatías; lo que sí hay es el registro de solicitudes de pacientes que necesitan un trasplante de riñón. Tan solo en el Hospital de San José hay una lista de 1,600 personas, aunque la cifra real es mayor si se consideran pacientes de otras instituciones.
Las intervenciones de trasplante no son sencillas, pues requieren de un equipo multidisciplinario. Cuando un paciente recibe un riñón, no se extraen los órganos dañados; estos permanecen en el cuerpo, mientras que el implante se coloca en otra parte, cerca de la ingle. La recomendación médica para el paciente es mantener extrema limpieza y cuidado en su alimentación.
En este hospital del IMSS, en los últimos años se realizan entre 80 y 90 trasplantes, pero el número de solicitudes continúa en aumento, señala también la doctora Alejandra Domínguez, coordinadora.
Los daños a los riñones pueden tener diversas causas: exceso en el consumo de sal, bajo consumo de agua e ingesta abusiva de medicamentos como el diclofenaco. Los pacientes con diabetes son quienes padecen con mayor frecuencia complicaciones graves, ya que muy pocos logran obtener la donación de un riñón y deben someterse a tratamientos de diálisis o hemodiálisis.
Un enfermo que obtiene un trasplante, si mantiene los cuidados recomendados, puede alcanzar una vida de hasta 20 años. De ahí la importancia de la donación de órganos. Con ese objetivo, a las puertas del Hospital de San José se instaló un módulo de promoción para fomentar la donación.







