Así opera la cápsula que desafía la física para traer a casa a Artemis II
Redacción
La misión Artemis II enfrenta este viernes uno de sus momentos más críticos: el reingreso a la atmósfera terrestre a bordo de la cápsula Orion, una nave diseñada para soportar temperaturas más extremas que la lava y velocidades hipersónicas que pondrían en riesgo cualquier estructura convencional.
Durante el descenso, los cuatro astronautas viajan dentro de un módulo presurizado que mantiene una temperatura estable de 22 grados Celsius, mientras que el exterior de la nave alcanza hasta 2,800 grados Celsius, producto de la fricción con la atmósfera. Orion ingresa a la Tierra a una velocidad cercana a los 40,000 km/h, equivalente a 32 veces la velocidad del sonido, según análisis de expertos en hipersónica.
Así es la tecnología de la cápsula que protege a los astronautas de la misión Artemis II en su regreso a La Tierra este viernes.pic.twitter.com/oOgfrAsvZz
— Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga) April 10, 2026
Un escudo térmico diseñado para “deshacerse” para salvar vidas
La clave de la supervivencia de la tripulación es el escudo térmico, el más grande jamás construido para una nave tripulada. Está fabricado con Avcoat, un material ablativo que funciona de manera contraintuitiva: se quema y se desprende capa por capa para absorber y disipar el calor extremo generado durante el reingreso.
Este proceso, conocido como ablación, evita que la estructura interna se caliente y mantiene el interior de la cápsula en condiciones seguras. El Avcoat fue probado previamente en la misión Artemis I y está inspirado en la tecnología utilizada en las cápsulas Apolo, pero con mejoras sustanciales en resistencia y distribución térmica.
La maniobra de “salto” que reduce el calor
Orion realiza una técnica llamada skip entry o “entrada con salto”: la cápsula entra en la atmósfera, rebota hacia arriba y vuelve a descender, lo que divide la carga térmica en dos fases y reduce la intensidad del calentamiento. Esta maniobra también permite controlar con mayor precisión el punto de amerizaje.
Durante parte del reingreso, la nave queda envuelta en un plasma supercaliente que bloquea las comunicaciones con la Tierra durante aproximadamente seis minutos, un periodo crítico en el que la tripulación depende totalmente de los sistemas automáticos.
Un diseño robusto para misiones más allá de la Luna
La cápsula Orion, construida por Lockheed Martin y equipada con un módulo de servicio europeo, está diseñada para soportar misiones de larga duración más allá de la órbita terrestre baja. Su estructura, sistemas de soporte vital y protección térmica representan la tecnología más avanzada que NASA ha desarrollado para vuelos tripulados desde el programa Apolo.
El regreso a casa
Tras sobrevivir al reingreso, Orion desplegará un sistema de 11 paracaídas que reducirá su velocidad hasta unos 27 km/h antes de amerizar en el Pacífico. La recuperación estará a cargo de la Marina de Estados Unidos, en una operación coordinada con NASA.






