
Estructura
Por el partido de este viernes 22 de mayo, a efectuarse en el Estadio Cuahtémoc, en el que se enfrentarán las selecciones de México y Ghana, del cual, en cierta forma, por azares del destino, me toca ser hasta cierto punto anfitrión, me he “empapado”, solo un poco, no como me gustaría, de lo que es Ghana.
Ayer por la tarde que fui a darles la bienvenida a su primer entrenamiento “formal” (entrecomillo porque ya veremos que de formal lo único que tuvo fue que empezó a la hora acordada, que ya es decir para ellos) y ver en persona esos portentos de atletas, saber que el 30% del roster juega en equipo top de la Premier, La Liga y Sería A, y conocer de primera mano importantes proyectos internacionales que se establecen en el país para el desarrollo y exportación de talento local (Right to Dream, Borussia Dortmund BVB Academy, Eintrach Frankfurt, Real Sociedad, Juventus Academy, Raisign Stars Academy, LAMSA Ghana)
Me pregunto cómo es que está selección no es, año con año, candidata a si quiera pelear por una semifinal en el Mundial.
Basta ver el 11 inicial del Real Madrid y la cantidad, como se mencionó con anterioridad, de inversión de clubes e instituciones en países africanos para entender cuál es el futuro (presente) en cuanto a raza dominante dentro del futbol de élite, pero, porqué en los proyectos en los que únicamente gente africana, en este caso de gran, están involucrados, los resultados no son los que “deberían”.
Hoy, me queda claro, después de convivir con los directivos de Sudáfrica en el sorteo del mundial en Washington, con el afán de que hicieran campamento base en Puebla, y tras trabajar las últimas semanas con la delegación de Ghana previo al partido contra México, que queda a la respuesta: estructura.
Que importante, en cualquier sistema, para el progreso y crecimiento del grupo y los individuos es la estructura, entendida como el conjunto de elementos organizados que tiene como misión soportar fuerzas externas para generar una estabilidad y, gracias debido a ella, poder ser eficiente para lograr resultados.
Evidentemente no alcanza el talento, llega un punto que, sin orden, organización, disciplina, objetivos y planes claros, todo ese recurso (sea humano o económico) se desperdicia, no luce, no puede explayarse. ¿Qué y por qué sucede? Lo identifico con Ghana, pero no está para nada alejado con nuestra realidad, al menos en lo que el futbol se refiere.
En primer lugar, la conformidad, mediocridad que provoca el contar con medios “ilimitados”; la superioridad física (no solo entendía como hombres fuertes y resistentes, también muy hábiles para desarrollar nuevos protones de movimiento) genera pasividad, como lo lugares que cuentan con buen clima y gracias a la vegetación alimento, históricamente, nunca les ha faltado ni faltara, no hay razón para que aprendan a administrar, prever, organizar.
Desde fuera se ve como desperdicio, pero, para ellos, es la tranquilidad y evidencia de saber que detrás hay más.
Otra señal que genera una estructura débil es la falta de confianza. Concepto, la confianza, que nunca se debe de analizar como causa, si no como consecuencia. En estas culturas, más cuando hay tantas formas de poder sacar beneficio a nivel individual y olvidarse del bien común, la toma de decisiones se vuelve orientada a favor de unos cuantos lo cual genera que el resto, los no favorecidos, comiencen a cuidarse, desconfiar, entorpeciendo los procesos para el desarrollo.
Estando en EU durante el sorteo, no hubo un solo directivo de selección africana que me compartiera su teléfono para una segunda reunión, mi único afán era brindarles apoyo para poder tener un adecuado campamento base previo al mundial, pero ellos, en su mayoría, siempre viéndote de lado, dando por hecho que los querías timar.
Lo mismo con Ghana en esta estancia en Puebla, nos ha costado sangre sacarles información acerca de su logística, imagínense, cómo vamos a poder colaborar si no sabemos detalles claves de su plantación. ¿Será que ellos tampoco lo saben? No lo creo, pero en cualquier caso es igual de preocupante; su desorganización o, su desconfianza, les juegan en contra.
Este escrito parte desde un sentimiento de enojo en el buen sentido, coraje de ver que algo cuenta con todos los recursos suficientes para ser aún mucho más exitoso y, por conformismo, por saber que “ya funciona”, se estancan y no van por más. Este escrito es una muestra clara, y así lo asimilo, de “si ves las barbas de tu vecino cortar…”, “lo que te choca te checa” y “por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano…”.
Reconocer en algo o alguien más algún defecto solamente debe de ser el detonante para la autocrítica, para voltear al interior y reconocer, en este caso si la estructura en la que estamos, nos suma o nos contiene detrás de una falsa comodidad. La estructura, cuán importante en todo orden. Estructura, siempre con el fin de brindar estabilidad y a partir de ahí continuamente crecer. Estructura, falsa estructura cuando provoca mediocridad.







