Estado

Enfrenta Congo dificultades para contener brote de ébola

20 mayo, 2026 11:59 pm
Redacción Tribuna

En el hospital de Rwampara, uno de los epicentros del mortal brote de ébola en la República Democrática del Congo, una sencilla franja de plástico delimita el área de aislamiento para pacientes, aún en proceso de instalación.

La respuesta sanitaria avanza con retraso en este vasto país de África central, donde el decimoséptimo brote de esta fiebre hemorrágica altamente contagiosa ha afectado regiones orientales de difícil acceso, asediadas desde hace años por grupos armados.

El hospital se encuentra a unos 12 kilómetros de Bunia, principal ciudad de Ituri, una de las provincias más golpeadas por la violencia en el país.

Sin embargo, los equipos para aislar y tratar a los pacientes infectados por ébola —que se transmite por contacto cercano— comenzaron a llegar a Rwampara hasta el lunes, varios días después de que se declarara el brote.

Frente a las puertas del hospital, un guardia con mascarilla quirúrgica intenta controlar el ingreso y la salida de personas.

Según un funcionario, ya se han instalado algunos lavabos para el lavado de manos cerca de los edificios pintados de azul del hospital, donde se atiende a alrededor de un centenar de pacientes con sospecha de ébola.

En el interior, el personal de enfermería no contaba con equipo de protección completo antes del viernes, mientras que los habitantes de la zona enfrentan condiciones aún más precarias.

“Cavamos tumbas y enterramos a los muertos sin guantes ni ningún tipo de protección”, relató Salama Bamunoba, representante de una organización juvenil.

No existe vacuna ni tratamiento específico para la cepa Bundibugyo del ébola, responsable del nuevo brote, que según las autoridades congoleñas habría causado la muerte de más de 130 personas.

Las medidas para contener la propagación se basan principalmente en la aplicación de protocolos preventivos y la detección temprana de casos.

“Nuestra principal preocupación era habilitar una zona adecuada para el triaje y el aislamiento”, señaló Bamunoba.

Sin embargo, añadió: “El gobierno y sus socios se han retrasado considerablemente”.

En la ciudad, las calles polvorientas continuaban tan concurridas como de costumbre, con personas y motocicletas circulando, mientras los mercados seguían activos y las escuelas permanecían abiertas.





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