
Infantino enfrenta su mayor crisis al frente de la FIFA
Nada hacía prever este escenario cuando el dirigente italosuizo incluso apartó del escenario al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, justo antes de que España levantara la Copa del Mundo, el 19 de julio, en East Rutherford, Nueva Jersey.
Durante ese torneo, Infantino se mostró impermeable a las críticas, se sintió intocable y calificó el certamen como “el mejor Mundial de la historia”.
Al menos, fue el más rentable, con casi 15 mil millones de dólares en ingresos y 6.6 millones de espectadores en los estadios, además de un récord de audiencia televisiva.
Sin embargo, el exsecretario general de la UEFA, de 56 años, se encuentra ahora contra las cuerdas, con más opositores que nunca y obligado a retirar su ambicioso plan para abrir el Mundial y otras competiciones de la FIFA a la inversión privada, una línea roja para gran parte de los actores del fútbol.
Solo bastaron unos días para pasar de una década de estabilidad al frente del organismo a una de sus mayores crisis: el proyecto fue presentado el martes y quedó descartado apenas tres días después por falta de respaldo.
Una caída acelerada
“No creo que hayamos asistido nunca antes a una caída tan rápida de un dirigente deportivo”, declaró a la AFP el irlandés Michael Payne, exresponsable de mercadotecnia del Comité Olímpico Internacional (COI).
“Hace apenas una semana, Infantino estaba en la cima de su gloria. Hoy nos preguntamos si llegará al final del mes. ¿Cómo ha llegado a eso? ¡Por un orgullo desmesurado!”, añadió.
Antes de este episodio, Infantino había resistido las críticas por la organización de los Mundiales de Rusia 2018 y Catar 2022, la designación de Arabia Saudita como sede de 2034, la ampliación del Mundial de 32 a 48 selecciones y la refundación del Mundial de Clubes.
También había superado cuestionamientos por su cercanía con Trump, las controvertidas pausas de hidratación durante el Mundial 2026 y el llamado “caso Balogun”, relacionado con la anulación de una suspensión a un futbolista estadounidense.
Incluso la propuesta de ampliar el Mundial a 64 selecciones seguía avanzando, pese a la falta de consenso. De acuerdo con The Guardian, Infantino aún conservaba el respaldo de unas 200 de las 211 federaciones afiliadas.
Sin embargo, el panorama cambió en cuestión de días.
Según la prensa británica, la UEFA y varios miembros de la Concacaf analizan la posibilidad de impulsar una dimisión o incluso una moción de censura contra el presidente de la FIFA.
Un liderazgo cuestionado
Para Terrence Burns, exresponsable de estrategia de mercadotecnia en candidaturas mundialistas, la posición de Infantino es ahora “precaria”, aunque considera que todavía podría recuperarse, incluso si surge un rival para las elecciones presidenciales de marzo de 2027.
La UEFA, que agrupa a 55 federaciones, ya demostró su capacidad de presión al amenazar de forma unánime con boicotear las competiciones de la FIFA mientras el proyecto de inversión privada siguiera vigente.
No obstante, Burns recordó que en la elección presidencial cada federación vota de manera individual, por lo que África y Oceanía podrían inclinar la balanza, al haber mostrado menos críticas hacia la gestión de Infantino y valorar las promesas de mayores recursos para el desarrollo del fútbol.
“No hubo rival en 2019 ni en 2023 porque nadie quería enfrentarse a alguien considerado imbatible. Creo que ese cálculo cambió esta semana, antes de la fecha límite para presentar candidaturas, fijada para el 18 de noviembre”, afirmó.
Diversos medios especializados señalan que el canadiense Victor Montagliani, presidente de la Concacaf y vicepresidente de la FIFA, podría competir por la presidencia con el respaldo de la UEFA.
Tanto la UEFA como la Concacaf han criticado la gestión de Infantino y exigido cambios profundos en la FIFA.
“Su liderazgo se ha vuelto radiactivo y, si permanece en el cargo, habrá una guerra civil en el fútbol mundial, con escisiones de las principales federaciones y boicots. Se acabó”, sentenció Payne.







