
Iglesias de Transilvania, bajo amenaza de derrumbe
Construidas a finales de la Edad Media como refugio frente a los ataques, las famosas iglesias fortificadas de Transilvania corren el riesgo de desmoronarse pese a los esfuerzos por preservarlas y darles una nueva vida.

Un claro recordatorio de esta amenaza es la histórica iglesia fortificada de Mosna, en el centro de Rumania, donde una de sus murallas exteriores se derrumbó durante una noche de junio.
Desde entonces, Mariana Rempler, la última mujer que queda de la comunidad sajona del pueblo, germanoparlante, teme que la iglesia pierda una de sus torres.
“Sentí un gran dolor, como si me hubiera derrumbado al mismo tiempo que aquella muralla”, declara entre lágrimas la mujer, de 74 años, a la AFP, dentro de la iglesia donde fue bautizada y contrajo matrimonio.
La iglesia de Mosna recibe unos 4.000 visitantes al año y es una de las más de 160 iglesias fortificadas de Transilvania, protegidas mediante murallas exteriores y construidas por la minoría alemana para que la población de aquel territorio fronterizo, entonces en disputa, pudiera refugiarse.
A medida que los sajones abandonaron Rumania, muchos de ellos escapando de la dictadura comunista de Nicolae Ceausescu, varias de estas iglesias comenzaron a deteriorarse, al no quedar nadie que se encargara de su mantenimiento.
Forman parte de los monumentos históricos y otros edificios de este país de Europa del Este, por cierto uno de los más pobres de la Unión Europea, que se enfrentan al deterioro, víctimas del abandono.







