Internacional

Europa se prepara para un invierno con energía más cara pese a contar con reservas

Redacción  FECHA:  29 septiembre, 2026

La temporada invernal cada vez se encuentra más cerca del territorio de la Unión Europea, organismo que ha declarado no contar con problemas de abastecimiento energético durante el próximo invierno, pero sus autoridades anticipan un escenario de precios elevados debido a las condiciones del mercado y a la incertidumbre relacionada con el suministro de combustibles.

El comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen, advirtió durante una reunión de ministros en Dublín que el bloque se encamina hacia un invierno complicado, particularmente para los hogares que ya enfrentan dificultades para mantener temperaturas adecuadas.

El funcionario señaló que, incluso en un invierno considerado normal, alrededor de 50 millones de personas en Europa no pueden calentar adecuadamente sus viviendas, por lo que un aumento adicional de los costos podría profundizar la presión sobre las familias.

El impacto también alcanza al sector industrial, que depende de la electricidad y de combustibles para mantener sus operaciones. Un incremento sostenido de los precios puede elevar los costos de producción y afectar la competitividad de las empresas europeas.

Ante este escenario, Jorgensen propuso aplazar durante un año la entrada en vigor de una legislación europea que obliga a las empresas que importan hidrocarburos a vigilar y declarar las emisiones de metano, un gas de efecto invernadero con un elevado impacto climático.

La propuesta responde a una solicitud del presidente francés, Emmanuel Macron, y todavía deberá ser analizada por los Estados miembros y el Parlamento Europeo.

La regulación ha generado resistencia entre algunos países productores de combustibles fósiles, encabezados por Estados Unidos, que consideran que las nuevas obligaciones representan una carga regulatoria y podrían dificultar sus exportaciones hacia Europa.

Organizaciones ambientalistas, por su parte, han cuestionado la posibilidad de retrasar la normativa. Argumentan que posponerla difícilmente tendría un efecto significativo sobre los precios de la energía, pero sí retrasaría medidas destinadas a reducir las emisiones de metano.





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