Manchester City y Paris SG son los dos mayores exponentes de clubes-Estado que se han convertido en superpotencias del fútbol europeo, pero las diferentes normativas en Inglaterra y Francia hacen que la situación de ambas instituciones no sea equiparable.
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— Manchester City (@ManCity) October 13, 2026
Mientras el City está a la espera de conocer el castigo que se le impondrá por más de un centenar de infracciones a las normas financieras de la Premier League, en Francia se incentivan las grandes inversiones en clubes para que éstos sean locomotora de todo el fútbol galo.
El del miércoles será el primer partido del City en casa desde que una comisión independiente creada por la Premier League declarase al club culpable de haber saltado las normas financieras del campeonato inglés en el periodo 2009-2018 con el fin de dopar el crecimiento deportivo de la entidad.
El City vivió durante décadas a la sombra de su vecino, el Manchester United, y un papel de segundo en el fútbol inglés, con apenas un par de campeonatos (1937 y 1968), cuatro FA Cups y una Recopa (1970) como títulos más destacados.
Desde la compra del club en 2008 por el jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan, miembro de la familia gobernante de Abu Dabi, el City se ha convertido en el equipo más potente de la poderosa Premier League y uno de los protagonistas en el fútbol europeo.
Sentimiento de acoso
Las inversiones masivas en fichajes, gracias a inyecciones de dinero procedentes de contratos de patrocinio supuestamente inflados, llevaron al City a ganar 8 ligas desde 2012, así como la Champions en 2023.
El club inglés niega las acusaciones y ha recurrido la decisión de la comisión independiente, pero ahora vive con la sospecha permanente y la amenaza de una sanción gigantesca, incluso la expulsión del campeonato.
A la gente no le gusta que ganemos ya nosotros nos encanta ganar”, dijo este martes el defensa portugués Rubén Días para resumir el ambiente en Inglaterra, con la mayoría de clubes y aficiones en contra del City y el sentimiento de acoso que tienen los Citizens.
No lo olviden: hasta que el presidente no pierda este combate, no somos tramposos”, reclamó un hincha a la AFP el domingo en Liverpool, donde el City se impuso por 3-0 ante un ambiente hostil en Anfield.
Al igual que el City, el PSG pertenece también a otro rico país del Golfo. En 2011, el club francés fue adquirido por el Qatar Sports Investments (QSI), que en los últimos quince años ha inyectado ingentes cantidades de dinero para llevarlo al primer plano europeo y ganar las dos últimas Champions consecutivas.
City y PSG ya fueron sancionados por la UEFA en el pasado por haber saltado el “fair-play” financiero, pero el club francés no teme que le pueda ocurrir algo como lo que está viviendo ahora su rival.
La autoridad financiera del fútbol francés (DNCG) “no tiene en absoluto las mismas prerrogativas”, explicó Jean-François Brocard, investigador en el Centro de Derecho y Economía del Deporte (CDES).
Diferentes legislaciones
La DNCG quiere asegurarse de que los propietarios vayan a ser capaces de financiar el tren de vida de los clubes durante dos, tres, cuatro, cinco años (…) Esa es la diferencia con el mensaje que envía la Premier League a los clubes: quiere que haya una forma de rentabilidad de la inversión”, precisó el experto.
Esta política puesta en marcha hace una década por la Liga de Fútbol Profesional (LFP) tiene como objetivo favorecer la aparición de grandes clubes llamados a desempeñar el papel de locomotoras para todo el fútbol francés.
En Inglaterra, “el dopaje financiero está prohibido para garantizar una cierta solidez del sistema, para evitar que los demás clubes se vean incitados a seguir un poco la dinámica y que eso los lleve a situaciones financieras complicadas”, insistió Brocard, que también es profesor titular de economía en la Universidad de Limoges.
El miércoles, los aficionados al fútbol estarán pendientes de lo que ocurra en el césped del Etihad Stadium… y también los críticos de este modelo que supone una amenaza para los clubes más tradicionales.








