
Energía Nuclear: La apuesta que México aprovecharía ante el auge de la IA
La alta demanda eléctrica de los centros de datos e infraestructura para IA presiona el sistema eléctrico nacional.
El crecimiento exponencial de la inteligencia artificial y el procesamiento masivo de datos está transformando la infraestructura global y creando desafíos sin precedentes en materia de consumo energético.
Ante este panorama, diversos especialistas en el sector coinciden en que México tiene ante sí una oportunidad estratégica: aprovechar la energía nuclear como una fuente limpia, continua y segura para abastecer la creciente demanda tecnológica que experimentará el país en los próximos años.
El desarrollo de grandes data centers y supercomputadoras requiere una potencia eléctrica ininterrumpida las 24 horas del día (conocida como energía de carga base o firme), un requisito que las fuentes renovables variables, como la solar o la eólica, no pueden garantizar por sí solas sin elevados sistemas de almacenamiento.
El reto del consumo energético por la IA
La instalación de nuevos centros de datos —concentrados principalmente en regiones como Querétaro— proyecta un incremento acelerado en la demanda eléctrica nacional.
La capacidad requerida por la infraestructura digital y de IA podría incrementarse considerablemente hacia finales de la década, presionando la red de transmisión y la capacidad de generación.
Las grandes firmas tecnológicas globales priorizan el uso de fuentes de energía con bajas o nulas emisiones de carbono para alimentar sus centros de procesamiento.
La posición de México y Laguna Verde
México cuenta con experiencia previa en el sector gracias a la Central Nuclear de Laguna Verde, ubicada en el estado de Veracruz. No obstante, con la mirada puesta en la transición energética y las metas fijadas hacia 2035 y 2050, el debate sobre ampliar la capacidad instalada a través de reactores convencionales o de última generación —como los Reactores Modulares Pequeños (SMR)— cobra mayor relevancia.
El auge de la inteligencia artificial sitúa a la planificación energética en el centro de las decisiones de desarrollo industrial en México, donde la opción nuclear reaparece como un pilar decisivo para sostener la transformación digital.








