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11/16/2020 , 6:00 pm

A 75 años de los juicios de Nuremberg

 

Dr. Silvino Vergara Nava

«No eres culpable de algo
solo por trabajar en Auschwitz».

El día 20 de noviembre de 1945, iniciaron los juicios emblemáticos contra los dirigentes del nazismo denominados comúnmente como «los juicios de Nuremberg», cuyas procedencia y viabilidad siguen causando muchas controversias. Pese a que estamos a 75 años del inicio del principal de aquellos juicios, estos siguen siendo controvertidos, pues tales tribunales se crearon exclusivamente para juzgar a los nazis —con la denominada Carta de Londres— conforme a leyes y los procedimientos creados posteriormente a la comisión de los hechos que se juzgaban.
Hace 75 años sucedió que: «En el primer juicio, el más emblemático por tratarse del juzgamiento de las altas jerarquías, fueron llevados al banquillo 24 líderes nazis. Luego de 216 sesiones, el 1 de octubre de 1946 se emitió el veredicto por el que fueron condenados a muerte a 12 acusados (Goering, Ribbentrop, Keitel, Kaltenbrunner, Rosenberg, Frank, Frick, Streicher, Sauckel, Jodl, Seyss-Inquart y Bormann), tres fueron condenados a cadena perpetua (Hess, el ministro de economía Walther Funk y Raeder) y cuatro recibieron sentencias de 10 a 20 años (Doenitz, Schirach, Speer y Neurath). Fueron absueltos Hjalmar Schacht, presidente del Reichsbank, Franz von Papen, ministro y vicecanciller, Hans Fritzsche, ayudante de Joseph Goebels en el Ministerio de Propaganda y no recibieron condena Gustav Krupp, industrial que amasó su fortuna a costa del trabajo esclavo y Robert Ley, jefe del Frente Alemán del Trabajo que organizaba y planificaba la explotación de este trabajo forzado. (SCHALLER, Paula, Los juicios de Nüremberg: la falsa justicia de los vencedores,en laizquierdadiario.com, 20 de noviembre de 2020).
Estos juicios siguen siendo controvertidos en el sentido de que, para algunos de sus detractores, en realidad, sólo fueron para que los vencedores enjuiciaran a los derrotados, e indican, además, que permitir estos juicios posteriormente sería para castigar a los vencidos al final de cualquier guerra, como sucedió en Nuremberg, lugar donde se realizaron (en territorio alemán) y escogido porque fue donde, el 15 de septiembre de 1935, se dictaron las emblemáticas leyes nazis en contra de los judíos y los extraños a la raza alemana.
El argumento a favor de la existencia de estos juicios es que resultan necesarios porque, de lo contrario, se seguirían cometiendo esta serie de genocidios o politicidios en el futuro, como sucedió con el antecedente del genocidio judío, a saber, el ocurrido entre 1915 y 1917, denominado genocidio “armenio” y causado por el imperio turco-otomano, el cual, en el plazo de tres años, mató a dos millones de armenios y cuyos responsables nunca fueron juzgados. Por lo cual, para evitar esa serie de muertes, se ha sostenido que es necesaria la implementación de esto juicios en los que se castigue a los responsables. Sin embargo, dicho sea de paso, las penas (salvo las de muerte que fueron aplicadas a algunos de los responsables) fueron castigos muy leves para lo que había sucedido, pues la muerte de seis millones de judíos, en las condiciones que se realizaron, evidentemente, tuvieron penas que no les corresponden. Por ello, en años posteriores, lo que se presentó es que el gobierno del Estado de Israel, constituido en 1948, siguió averiguando y buscando a los generales alemanes en todo el mundo —particularmente en Sudamérica—, pues muchos de ellos se refugiaron en esa región del mundo.

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