
Bad Bunny abre gira en CDMX con caída, entrega total y una canción para México
Redacción
Bad Bunny arrancó anoche su primera de ocho presentaciones en el Estadio GNP con un espectáculo que dejó claro por qué es, guste o no, uno de los artistas más influyentes del planeta. Más de 60 mil personas se reunieron para ver al puertorriqueño iniciar la recta final de su Debí tirar más fotos World Tour en la Ciudad de México, un sitio que —como él mismo repitió— no eligió por casualidad.
¡PONGAN PISO! Bad Bunny se cayó en su primera presentación en CDMX 🇲🇽 pic.twitter.com/YKd8eusGV9
— Indie 505 (@Indie5051) December 11, 2025
La expectativa era enorme. El escenario dividido en dos —el principal y la ya famosa “Casita”— anunció desde el inicio que el show vendría en tres actos, con una narrativa diseñada para llevar al público de la contención al estallido. Todo marchó según lo previsto… hasta que no. Durante “Efecto”, Benito dio un mal paso y terminó en el piso. Fue un resbalón simple, pero revelador: al caerse, su voz desapareció por completo. Nada de playback. El estadio lo notó y respondió como pocas veces se ve: decenas de miles siguieron la letra para cubrirlo mientras recuperaba el aire y la compostura.
El tropiezo, lejos de romper la noche, la unió. Bad Bunny se levantó riéndose, lanzó el clásico “¡México, con la mano arriba!” y el concierto siguió como si nada. De hecho, salió fortalecido. Minutos después, llegó el momento más celebrado por los fans mexicanos: la canción sorpresa, “Chambea”, elegida como el tema exclusivo para esta primera fecha. Un guiño directo a quienes lo han acompañado desde sus inicios y una manera de marcar territorio sobre la importancia de México en su carrera.
Bad Bunny cantando “BAILE INoLVIDABLE” en su primera noche en CDMX 🇲🇽 pic.twitter.com/SMGVsAEz49
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Entre acto y acto, el artista repartió mensajes emotivos: “mientras uno está vivo, uno debe amar lo más que pueda”, dijo, antes de agradecer que en la CDMX lo hicieran sentir “como en casa”. Incluso su personaje Concho tuvo espacio para bromear sobre el “pique” mexicano y los obligatorios tacos de canasta.
El setlist completo —que incluyó clásicos como “Callaíta”, “Tití me preguntó”, “Safaera”, “Ojitos lindos” y “El apagón”— cerró con la energía arriba y un grito que retumbó en todo el recinto: “¡Viva México, cabrones!”. Apenas es la primera noche. Faltan siete más.







