
Café Tacvba pide retirar su música de Spotify por razones éticas
Redacción
Rubén Albarrán, vocalista de Café Tacvba, colocó a una de las bandas más influyentes del rock mexicano en el centro de un debate que trasciende lo musical y apunta al modelo de negocio de las plataformas digitales. El músico informó que el grupo solicitó formalmente a Universal Music México y Warner Music México —disqueras que controlan contractualmente su catálogo— retirar toda su obra de Spotify. La petición, explicó, responde a razones éticas, artísticas y económicas.
En un video difundido en redes sociales, Albarrán sostuvo que la plataforma contraviene los principios del grupo. Entre sus argumentos mencionó las inversiones vinculadas al sector armamentista, la difusión de publicidad del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), el esquema de regalías que calificó como injusto y el uso de inteligencia artificial en detrimento de los músicos. Afirmó que no desean que los ingresos generados por su trabajo terminen asociados a guerras o políticas que consideran reprobables.
La postura no es nueva. Desde 2025, Albarrán había cuestionado públicamente el funcionamiento de Spotify y de otras plataformas como YouTube. En una conversación con el periodista Javier Paniagua, el cantante señaló que, incluso para grupos consolidados, los ingresos por streaming resultan insuficientes. Puso como ejemplo que cien mil reproducciones mensuales pueden traducirse en alrededor de 12 dólares, monto que debe dividirse entre los integrantes de la banda, gastos de producción e impuestos. Para él, ese esquema obliga a muchos artistas a permanecer en plataformas con las que no están de acuerdo.
En esa misma charla, Albarrán equiparó a YouTube con Spotify. Reconoció que utiliza el sitio como un medio de difusión, pero aseguró no haber recibido ingresos relevantes ni por Café Tacvba ni por otros proyectos musicales. Desde su perspectiva, las plataformas han creado una relación de dependencia que limita la autonomía de los creadores, en especial de los músicos independientes.
La decisión de Café Tacvba se da en un contexto internacional. En junio pasado, Daniel Ek, director ejecutivo de Spotify, anunció una inversión de 700 millones de dólares —a través de su firma personal Prima Materia— en la empresa europea de defensa Helsing, especializada en software de inteligencia artificial para uso militar. Aunque Spotify ha insistido en que se trata de una inversión personal y que la plataforma no financia conflictos armados, el anuncio generó críticas dentro del sector cultural.
Ante la polémica, Spotify respondió que respeta el legado de Café Tacvba y el derecho de Albarrán a expresar sus opiniones, pero rechazó las acusaciones. La empresa aseguró que no financia la guerra, que actualmente no difunde anuncios de ICE y que su política de inteligencia artificial busca proteger a los artistas de fraudes y clonaciones. También defendió su modelo de reparto, al señalar que el 70 por ciento de sus ingresos se destina a los titulares de derechos.
Hasta ahora, el catálogo de Café Tacvba sigue disponible en la plataforma, a la espera de la respuesta de Universal y Warner. Mientras tanto, la banda se suma a una lista creciente de artistas internacionales que han optado por retirarse del servicio como forma de protesta. Más allá del desenlace contractual, el episodio vuelve a exhibir una tensión central de la industria musical contemporánea: la distancia entre el discurso de acceso global y las condiciones reales en las que los creadores sostienen su trabajo.







