Pide Fernando Manzanilla garantizar seguridad de centros educativos (Foto: Especial)

Fernando Manzanilla
10/21/2020 , 11:18 pm

Cáncer en México: crisis de atención en medio de la pandemia (Segunda Parte)

Con motivo del Día Internacional contra el Cáncer de Mama, este año la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha lanzado una amplia campaña de sensibilización con un mensaje clave: detectar tempranamente la enfermedad, mejorar el diagnóstico y la atención y elevar las tasas de supervivencia.

Según la OMS, cada año se registran cerca de millón y medio de nuevos casos de cáncer de mama a nivel mundial y se estima que medio millón de mujeres pierden la batalla contra esta terrible enfermedad. Según datos de la OMS, este tipo de cáncer es el que más afecta a las mujeres en todo el mundo, ya se trate de países desarrollados o en desarrollo, aunque el 70% de las defunciones se concentran en las naciones de ingresos medios y bajos.

De hecho, según datos del mismo organismo internacional, lo que marca la diferencia entre países ricos y pobres —más que la incidencia de casos, es la tasa de supervivencia. Mientras que Estados Unidos, Canadá, Suecia o Japón presentan tasas de supervivencia del 80%, en los países de ingresos medios y bajos es de 60% y 40%, respectivamente. Es claro que las bajas tasas de supervivencia están relacionadas con la falta de programas de detección temprana de la enfermedad, así como con la carencia de servicios adecuados de diagnóstico y tratamiento.

Aunque según los expertos no es posible identificar factores de riesgo específicos, algunas investigaciones demuestran que, además de los factores hereditarios y reproductivos (uso prolongado de anticonceptivos) el 21% de todas las muertes por cáncer de mama registradas en el mundo son atribuibles al consumo de alcohol, el sobrepeso, la obesidad y la falta de actividad física.

En México, el cáncer de mama representa la primera causa de muerte por cáncer en las mujeres. De acuerdo con la Secretaría de Salud, en los últimos años, el número de muertes causadas por esta enfermedad “ha aumentado de forma alarmante, principalmente, por el retraso en el inicio del tratamiento, ya sea por la tardanza en la búsqueda de atención médica luego de que una mujer presenta un posible síntoma de cáncer de mama, o por la demora en el sistema de salud, particularmente al dar el diagnóstico definitivo”.

¿Cómo ha afectado la pandemia esta problemática? ¿Qué tenemos que hacer como país para disminuir la incidencia de esta enfermedad y abatir las elevadas tasas de mortalidad? A esta problemática ha contribuido en gran medida la política de reconversión hospitalaria adoptada para enfrentar la epidemia del Covid. De acuerdo con un reciente reporte de Animal Político, durante el primer semestre de este año el sistema de salud pública dejó de atender a 1.5 millones de personas con diversos padecimientos crónico-degenerativos, para concentrar su atención en pacientes Covid. Esto ha significado, en los hechos, una falta de atención sistemática que, de continuar, podría derivar en una crisis de salud sin precedentes.

Una encuesta realizada por diversas organizaciones que apoyan a pacientes con cáncer (Salvati A.C., MiLC), muestra que el 58% de las mujeres que se atienden en alguna institución pública no han recibido tratamiento durante la pandemia. El 60% asegura que este problema comenzó a presentarse a raíz de la desaparición del Seguro Popular y la creación del Insabi, y un 67% asegura que ha tenido que comprar por su cuenta el medicamento para continuar con su tratamiento.

Si de por sí antes de la pandemia, según el Instituto Nacional de Cancerología (InCan), el 70% de los casos se detectaban en etapas avanzadas, es previsible que terminemos el año con un aumento desproporcionado de la mortalidad por cáncer que, de hecho, es considerado como la tercera causa de muerte en México.

La OMS afirma que entre un 30 y 50% de los cánceres se pueden evitar. Pero para lograrlo, es necesario reducir los factores de riesgo y aplicar estrategias de detección temprana de la enfermedad. Ello implica revisar con responsabilidad y visión de Estado, los efectos no esperados de la política de reconversión hospitalaria para garantizar una atención preventiva de calidad a quienes padecen cáncer o algún otro tipo de enfermedad crónico-degenerativa, y no solo a quienes padecen Covid.

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