47 AÑOS DESPUÉS

47 años después, codo con codo los rectores de la BUAP y la UPAEP, Alfonso Esparza Ortiz y Emilio José Baños Ardavín respectivamente, mostraron a la sociedad y a todos los grupos, la mejor lección de unidad para luchar desde el mismo frente en contra de la violencia que recorre a todo el estado, lo baña de sangre y enluta a muchas familias.

47 años después de una confrontación ideológica que surgió dese el interior de la UAP con fuego, sangre y vidas, fue obligada la fundación de la Universidad Popular, -UPAEP-.

Hoy 47 años después, las dos universidades movidas por la fuerza estudiantil, que lo componen más de 130 mil estudiantes; emprenden una batalla exigiendo justicia y seguridad ante la ola de asaltos y crímenes que viven los universitarios, que claman un ¡alto! ¡ni uno más!

El movimiento de los universitarios poblanos da lecciones de civilidad, y respeto para disentir, después de movilizaciones multitudinarias de jóvenes enojados, hartos, y capaces de manifestarse sin dañar ni destruir mobiliario y equipamiento urbano.

Al cuarto día de manifestaciones a las que se sumaron la totalidad de las instituciones particulares de estudios superiores, los universitarios de Puebla suman el apoyo, la solidaridad y la empatía de la sociedad que sin hijos, nietos, sobrinos en las universidades, también ha sido víctima de la delincuencia; que brincándose azoteas, bardas y sin reparo alguno aparece en cualquier lugar de concentración como paraderos, bulevares, camiones, restaurantes, cafeterías, tiendas, autobuses, y en cualquier parte.

A 47 años de distancia de esa Puebla convulsionada, polarizada, capas de tirar gobernadores y cegar vidas, hoy los jóvenes saben ir juntos en la lucha por la paz y la demanda de justicia; en busca de las condiciones para que Puebla siga adelante y junto con sus autoridades revierta el cáncer del paso y la venta de la droga, el robo de hidrocarburos, el robo de vehículos de carga, el secuestro y la extorsión, como lo enumeró en su columna el periodista Héctor de Mauleón en el periódico El Universal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *