A 30 años (Parte VI)


02/12/2019 16:56

“[…] la caída del muro de Berlín es por lo pronto
un símbolo en suspenso”.

Bolívar Echeverría

En tanto se presentaban los sucesos, mencionados en las anteriores publicaciones, por el efecto emblemático de la caída del muro de Berlín en noviembre de 1989, como son: la caída de las políticas de izquierda y derecha, la hegemonía liberal, la justificación de un enemigo denominado narcotráfico, la conformación de un derecho de diversos niveles (como es el derecho penal del ciudadano y el derecho penal del enemigo), la conformación de un único horizonte de las naciones denominado “derechos humanos”, la propuesta jurídica del neo-constitucionalismo, el reacomodo de los países y la geografía de Europa. Con todo este panorama, en América latina ¿qué estaba sucediendo?

En la década de los ochenta y ya a la puerta de la última década del siglo XX, América latina estaba aún —en el caso de Sudamérica— atravesando por los estragos de los gobiernos militares. En algunos casos, como era Argentina y Uruguay, estaban saliendo de estos regímenes y empezaban a vivir los gobiernos democráticos; lo cual significó todos los hechos con que se enfrentaron, como: las crisis económicas, las inflaciones, la devaluación de las monedas, el desempleo y desabasto de los productos de primera necesidad. Todos eran signos recurrentes en Sudamérica. Otros países aún se mantenían en ese sistema militar, como fue el caso de Paraguay y Chile, que estaban atravesando las desapariciones, desplazamientos, penas de muerte, todas provenientes de un derecho penal paralelo, es decir, de organizaciones del propio Estado, pero actuando de forma ilícita.

Además, en América latina, todavía se vivían los tiempos de las guerrillas, de las organizaciones bélicas que pretendían, por medio de la fuerza y la violencia, deponer a los gobernantes para trazar un nuevo gobierno y horizonte. Las guerrillas se propagaron por todo América latina a partir de los mediados de la década de los 50 del siglo XX y se mantuvieron aun en tiempos de la caída del muro de Berlín. La más sangrienta de ellas fue “Sendero luminoso” en Perú, dirigida por un profesor y abogado Abimael Guzmán; también estaban las guerrillas urbanas, en Argentina; en Uruguay, la denominada Tupak-Amaru; y en Colombia, las FARC, la que después fue la guerrilla más antigua de la región.

En Centro-América, en tiempos de la década de los 90 del siglo pasado, se vivían golpes de Estado, desplazamientos, sobre todo, de los pueblos de origen (particularmente en Honduras), Guatemala, El Salvador, Nicaragua. Todo esto encubriendo concesiones masivas otorgadas a empresas norteamericanas para la explotación del medio ambiente.

Esos sucesos tenían como trasfondo el temor del gobierno de los Estados Unidos de América de que volviera a presentarse una revolución como la cubana de 1959 o, bien, que se repitieran elecciones como las de 1971 en Chile, donde Salvador Allende resultó victorioso. Por ello, muchos de los hechos que se sucedieron en estos tiempos tenían como respaldo al país del norte.

En el pensamiento latinoamericano, ya se había desarrollado, desde la década de los 50 del siglo XX, la filosofía y la teología denominadas “de la liberación”; sustentadas más en el reclamo de los derechos de los pueblo de origen, de los obreros, de los campesinos, de los sin tierra (como fue el movimiento social en Brasil); sustentadas en el rechazo de la explotación del medio ambiente, la migración a las grandes ciudades latinoamericanas y al norte del continente. Ahora corresponde, a partir de la siguiente oportunidad de publicación, los sucesos que han formado a las naciones de América latina después del fin de la segunda guerra mundial.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *