CONVERSACIONES CON PUEBLA| Todo empieza por tender tu cama


05/03/2019 16:20

Hace algunos años un militar estadounidense se hizo famoso al dar un discurso particular en la Universidad de Texas, el cual empezó con estas palabras: “Cambia el mundo haciendo tu cama”. Esta idea posteriormente se convirtió en un libro de gran demanda.

El autor nos dice que esta es la tarea mínima de cualquier militar al empezar su día; y por más mínimo que pueda parecer este esfuerzo, nos dará orgullo y empuje para completar otra y otra y otra tarea más durante todo el día, reforzando la idea, de que las pequeñas cosas importan más de lo que uno cree.

Y en efecto, ¿qué significado formativo tiene para un adolescente o para una o un joven, tender su cama? Pero aún más, ¿Qué significado tendrá para una persona en el transcurso de su vida, el haber tenido la disciplina y responsabilidad de tender todos los días su cama?

Y ahora con esto, recuerdo a mi madre, que no tan solo me enseñó a tender mi cama, sino también a barrer, lavar trastes y poner la mesa, lo cual hasta la fecha ha sido de gran utilidad para mi vida. Ella me decía: “saberlo hacer no te hace menos hombre, y si te ayuda para ser mejor persona”.

En mi práctica metafísica aprendí, que todo inicia con el respeto empezando con uno mismo. Respeto por tu integridad como persona, o sea, tu dignidad; y todo lo que conlleva, tu higiene, tu decoro, tus pensamientos y tus palabras; tu forma de hablar, vestirte y conducirte; y que se traduce en tu personalidad.

El respeto es la base de cualquier relación humana, sea de amor, de deporte, de amistad o de negocios. Respetar implica estimar, agradecer, corresponder, empatizar, ser honestos, francos y directos; ser puntuales y solidarios.

Y todo esto, que sería la base de toda convivencia humana y de una vida comunitaria armónica, se aprende en el hogar y en el kindergarten. La importancia de las pequeñas cosas en la vida, harán la diferencia.

En el hogar y en párvulos nos enseñaron a compartir, a jugar limpio a no agredir a nuestro hermano, a poner las cosas en su lugar, a limpiar nuestro tiradero, a no tomar lo que no nos pertenece, a pedir perdón cuando hemos ofendido, a lavarnos las manos antes de comer o después de ir al sanitario, a jalar la llave del wáter, a recoger la basura y ponerla en su lugar.

Por ello, me duele en verdad ver mi ciudad tan descuidada y sucia, me apena mirar la basura por doquier, incluso en los portales, los adoquines de las calles del centro levantados, los baches multiplicados en casi todas las calles; los vendedores que ya no son ambulantes sino establecidos, en las calles del centro histórico, las paredes pintadas, los edificios y fachadas descuidadas, la anarquía en el tráfico, los autobuses urbanos ocupando los tres carriles de circulación, jugando “carreras” y echando humo descaradamente.

Tomemos cualquiera de estos puntos y apliquémoslos al sofisticado mundo actual, a nuestra vida familiar, a nuestro trabajo, al gobierno y al mundo, y veremos, que “esos pequeños detalles sostienen la verdad clara y firme.

Pensemos ¿qué clase de ciudad, de país y de mundo tendríamos si todos siguiéramos comportándonos en base a esos principios y a esos valores que aprendimos en nuestra niñez?

Y pensar, que “TODO EMPIEZA POR TENDER TU CAMA”.

Gracias Puebla. Y te recuerdo “LO QUE CUESTA DINERO VALE POCO”.

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