El Milagro


27/09/2019 12:28

Lo que enfrentó Amy Camacho muchos lo interpretan como ¡un milagro!

Y están en su derecho de expresarlo.

Todos somos libres de interpretarlo de acuerdo a creencias y convicciones.

Lo que es el hecho, es que la primogénita del capitán Carlos Camacho Espíritu y su amada Luisa Wardle, sanó.

Amy estuvo diagnosticada por especialistas del hospital Salvador Zubirán de la Ciudad de México con pérdida total de hígado con opción única a un trasplante.

El diagnóstico se dio después de muchos males y complicaciones y tras infinidad de estudios que demostraban que su hígado estaba desecho por una bacteria contraída en alguno de sus safaris en una selva.

De inmediato su médico tratante -una doctora Flores- habló de la necesidad de rescatarla con un trasplante de esa víscera.

La opción no resultaba nada fácil. El hígado habría que obtenerlo inmediatamente después de fallecida una persona sana.

Para la cirugía hacían falta 40 donadores que tenían que cumplir con más de 20 requisitos de salud.

Los donantes comenzaron a desfilar por el banco de sangre del hospital.

En cuanto se supo la noticia, los rezos por su salud se multiplicaron por parte de familiares, amigos y gente que la ubica solo como “la señora de Africam”

La espera no fue fácil. A diario recibía bendiciones. No faltaron las recomendaciones de tecitos, cápsulas, cocidos, limpias, etc.

Amy, poco a poco decidida a ganar la batalla, cada día se sentía mejor. Se convirtió en la mejor paciente, disciplinada.

Cuando fue sometida a nuevos estudios, la doctora Flores le notificó que ya no la iban a candidatear en la lista de espera de trasplantes.

La emoción y la duda sacudieron hasta las lágrimas a la enferma que se sentía mejor. Y la doctora le dijo, “tu hígado se está regenerando, observamos que evoluciona favorablemente en un proceso de recuperación”.

Amy escribió textualmente a sus amigos:

-Lo que parecía imposible sucedió, ¡¡¡mi hígado que estaba inservible se está regenerando!!!

Las razones de mi sorprendente recuperación son varias: las maravillas de la ciencia y los excelentes médicos que me atienden, los cuidados y atenciones que me brindan mi esposo, mi familia, y amigos. Así como la determinación que tengo por vivir y disfrutar la vida. El inmenso amor del que estoy rodeada, y desde luego, las oraciones de todos que han logrado obrar un milagro-

Por lo que Amy agradece a todas las personas que se preocuparon por su salud. Y refrenda su compromiso de servir al cien por ciento, convencida de que su mejoramiento tiene que servir para un bien mayor.

Por lo pronto, Amy continuará con su proceso de recuperación.

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