Estudiantes felices

Un reciente estudio del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) resulta muy revelador y debería ser motivo de honda reflexión para quienes conducen el sistema educativo nacional, tan ajetreado por reformas educativas inconclusas, politiquerías y permanentes conflictos magisteriales.

Dicho estudio concluyó que al menos 35% de los estudiantes mexicanos de 15 años carece del nivel mínimo de competencias necesarias para continuar estudiando en matemáticas, lectura y ciencias, y que sólo uno de cada 100 se colocó en los niveles más altos de desempeño del examen.

El PISA es realizado cada tres años a nivel mundial por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y revela la medición del rendimiento académico de casi 600 mil alumnos de 15 años de edad de 79 países, en áreas de lectura, matemáticas y ciencia.

También evalúa la motivación de los alumnos por aprender, la concepción que éstos tienen sobre sí mismos y sus estrategias de aprendizaje y determina hasta qué punto los adolescentes cercanos al final de la educación obligatoria han adquirido algunos de los conocimientos y habilidades necesarios para su participación plena en la sociedad del saber.

Según el reporte, en una escala de 200 a 800 México obtuvo 420 puntos en comparación con el promedio internacional de 487 en lectura; tuvo 409 en matemáticas en comparación con los 489 puntos de la OCDE, y 419 puntos contra los 489 que tuvieron los estudiantes de tercero de secundaria en ciencias en otros países.

El estudio global de PISA 2018 indica que en lectura México ocupa la penúltima posición de los países miembros de la OCDE con 420 puntos, mientras el puntaje más alto es Estonia con 523 puntos, es decir, hay una brecha de 103 puntos, mientras la diferencia con el promedio de la organización (487) es de 67 puntos.

Si se compara con el resto de los países participantes, los estudiantes de cuatro provincias chinas (Pekín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang) superaron

la media de la OCDE al alcanzar 555 puntos, México está rezagado con respecto a los mejores resultados en lectura en 135 puntos.

En cuanto a los países de América Latina, México se ubica en habilidades de lectura de sus alumnos por debajo de Chile (452), Uruguay (427), Costa Rica (426), y por arriba de Brasil (413), Colombia (410), Argentina (402), Perú (401) y Panamá (377).

El informe reconoce que en México las condiciones socioeconómicas son determinantes en el desempeño en las tres disciplinas evaluadas, pues en promedio los estudiantes más avanzados superaron en 81 puntos a los más desfavorecidos.

China continental —representada por Pekín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang— se sitúa primera en el podio de la evaluación educativa PISA con una valoración media de 578 puntos.

El sistema educativo chino, sin embargo, es objeto de críticas dentro del país por la presión que sufren los escolares, al grado que muchos padres se inconforman porque sus hijos no disfrutan de su infancia.

Así mientras por un lado los chinos tienen excelentes resultados en los test internacionales, por el otro son cuestionados por la enorme presión competitiva a la que están sujetos los estudiantes.

Al respecto, el informe de PISA resume lo que está en juego: “la calidad de las escuelas hoy, alimentará la fortaleza de la economía mañana”.

A decir del Secretario de Educación del gobierno federal, Esteban Moctezuma, el estancamiento de los estudiantes en la prueba PISA se puede atribuir a factores como la corrupción en temas magisteriales, el permanente conflicto con los sindicatos magisteriales, la venta de plazas y una pésima equidad educativa.

En cambio, señala que si se tomaran en cuenta otros aspectos socioemocionales de los estudiantes, México tendría mejor evaluación, y destacó al respecto que el 97 por ciento de los alumnos en México dijo sentirse feliz, debido a los buenos ambientes escolares.

Así que en plena era del conocimiento y a diferencia de los chinos, tenemos estudiantes de tercero de secundaria que no han mostrado avances significativos en las evaluaciones realizadas durante los 18 años recientes, pero en cambio, y eso debería ponderarse, disponemos de adolescentes mucho muy felices.

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