La Ley Bonilla y la simulación


15/10/2019 23:16

La “Ley Bonilla” es un acto cínico de corrupción que viola el principio de no reelección en México y es tan brutal que de ese tamaño será el papel que juegue en la historia de la llamada “cuarta transformación”.

A nadie le cabe duda que Andrés Manuel López Obrador es un hombre honesto, toda su vida ha luchado por la democracia y por un cambio en el país, por eso sorprende el papel que juega en la simulación de esta “Ley Bonilla”, sin embargo difícilmente cargará con las consecuencias si se concreta la imposición de un hombre, Jaime Bonilla, quien busca gobernar un estado sin haber sido elegido por los ciudadanos.

Por un lado está Bonilla, quien se convirtió en esa figura progresista que logró sacar al Partido Acción Nacional del gobierno de Baja California, pero que una vez alcanzado el triunfo histórico decidió buscar la forma de imponerse y ampliar su mandato de dos a cinco años, una intención que lo hace aún más histórico, pero ahora por el acto de corrupción que pretende consumar.

En Baja California la reforma aprobada por la anterior legislatura ya fue enviada al gobernador para que la publique en el Diario Oficial, algo que evidentemente ocurrirá para poder ser impugnada. Entonces, en el México dónde todo puede suceder, el asunto se dirimirá en los tribunales. Está claro que se violaría el principio de no reelección y que tendría que ser censurada. Sin embargo el presidente ocupa las circunstancias para maximizar su discurso contra los anteriores gobiernos, pues aunque Bonilla es quien busca la imposición, fueron diputados del PAN quienes aprobaron el aumento del mandato, por eso Andrés Manuel López Obrador no padecerá las consecuencias, seguirá golpeando a los otros partidos y crecerá su reconocimiento como un presidente distinto.

También es claro que al interior de MORENA hay diferentes tipos de perfiles, muchos que vienen del PRI y otros partidos, “los resucitados”, por lo cual tarde o temprano también serán detestados, pero ahora con otra camiseta, pues MORENA sería cómplice de esta imposición.

López Obrador impulsa una transformación, pero incluso ha avisado que si su partido no actúa correctamente él se desmarcaría, también ha dicho que no se reelegirá y que en 2024 se irá a casa, pero quién se quedará al frente de esa transformación, la respuesta es que hasta el momento no hay un perfil con sus virtudes. Puede ser preocupante porque ni el PRI ni el PAN han conseguido ser oposición y en el mediano plazo no recuperarían la confianza de los ciudadanos que hoy los detestan.

Si la “Ley Bonilla” prospera, pensemos entonces que la no reelección llegará a su fin.  Si no prospera habrá sido una buena anécdota.

 

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