Los excesos

Cualquiera de los que habitamos esta ciudad (Puebla) estamos convencidos de que los excesos hacen daño y hasta llegan a ofender.

Esto a propósito de los tan llevados y traídos bolardos y los macetones de la alcaldesa.

Y es que la ciudad enfrenta serios rezagos en diferentes frentes, y lo único que preocupa y ocupa a nuestra autoridad es instalar postecitos y macetones que han venido a complicar los problemas viales en algunos puntos.

La ciudad con éstos luce “muy coqueta”, se trasluce la mano de una mujercita en el mando, proclive a hermosear todo lo que está a su alcance.

Me imagino su casa, con plantitas por aquí, plantitas por allá, enredaderas, macetones, macetitas con plantas de sombra, de sol, jardineras, en fin…

Tan ocupada está recorriendo la instalación de sus macetones, que deja que se acumulen sobre su escritorio todos los asuntos que le llegan a quien gobierna una ciudad.

Cuestión de enfoque, ciudad decorada aunque se tengan que sacrificar carriles a la circulación vehicular, pero con florecitas. Lejos de las obras faraónicas como en el pasado. Ya usted y su libre albedrío podrá considerar que prefiere, obras de alta envergadura, pero dentro de una ciudad fría indiferente, sin vida vegetal, o una ciudad muy coqueta decorada.

Ahora solo hay que dar órdenes para que el departamento de jardinería, su sección de plantitas y macetones las riegue a diario o por lo menos terciado, porque algunas ya comienzan a doblarse por falta de atención.

Solo quedará pendiente la recomendación que se hace de platicarle bonito a cada plantita porque son seres vivientes. Y dicho sea de paso, la totalidad de esas plantitas solo escuchan recordatorios familiares al autor o autora de ponerlas.

Tal vez la autoridad considere más provechoso platicar con éstas, que con sus gobernados.

Cuestión de sensibilidad y convicción por la defensa de la vida… vegetal, desde luego.

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