Nadie está a salvo


16/05/2019 11:54

Usted, yo y cualquiera, vamos por el mundo seguros de que a cualquiera le puede pasar algo, “menos a mí”, y la verdad es de que los riesgos los estamos viviendo todos, y “todos es todos” niños, adolescentes, jóvenes, maduros y personas mayores.

No se necesita ser fan de los reportes policiacos, hoy los tenemos por todos lados, hasta en la mano a través de la pantalla de nuestro teléfono celular y en cualquier momento recibimos notificaciones sobre hechos que se producen en cualquier parte y a cualquier hora.

Mire usted, por ejemplo el caso de la señora Ana Munguía, que a sus 67 años salía a correr todas las mañanas y se convirtió en blanco de un delincuente, que fue capaz de acuchillarle el cuello ante la resistencia que puso cuando le robaba su teléfono celular. Agresión que le costó la vida, con todo y que ella repetía una y otra vez que era una persona mayor, y que no corría riesgos.

Así piensan muchos adultos mayores y la gente que los rodea, como el caso del abuelito que salió a caminar apoyado en su andadera y un par de delincuentes jóvenes le arrebataron la andadera aventándolo a su suerte para regresar a su hogar.

Estos 2 hechos nos llevan a la gran interrogante ¿en qué clase de sociedad nos hemos convertido?

Esta realidad lo que estamos enfrentando día con día nos coloca en un estado de crisis, de estrés, y confiamos en que solo le pasa a los demás, pero la verdad es de que el riesgo es latente para todos, dentro y fuera de su casa.

¿Para dónde voltear?

¿Por qué tanto abandono?

Ya es hora de que el trabajo de inteligencia de las corporaciones y los operativos que implementan comiencen a dar resultados. Como sociedad no podemos avanzar con este saldo.

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